Cancioneros concienciados

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Aunque albergo ciertas dudas, algo me dice que el pudor debe de acompañar algunas actividades para evitar que el mensaje se convierta en una mera pose. La caridad debería ser una ellas. No entiendo el que ayuda al prójimo pero lo proclama uniéndose a la última moda solidaria que te concede los aplausos facilones. Las celebridades suelen jugar duro en este campo, un día se remojan con un cubo de agua helada para concienzarnos sobre una enfermedad rara que ya hemos olvidado y al siguiente se largan en su jet a una playa maravillosa. Mejor que ayuden, lo sé, sí, pero...

Cuando los aliados liberaron Paris irrumpieron esos que Paul Morand bautizó como «resistentes de la última hora». Tipos que, durante la ocupación, habían permanecido sumisos se enfundaron el brazalete de las FFI (Fuerzas Francesas Libres) y se dedicaron a torturar francesas que habían cohabitado con soldados alemanes. Con tantos parisinos valientes no entiende uno como no expulsaron antes a los boches. Por contra, los que de verdad habían participado en misiones donde su vida corría peligro se largaron a casa. El verdadero héroe, me gusta pensar, es discreto y milita en el campo del pudor. Estos días hemos escuchado las voces de famosísimos cantantes del sector de la canción ligera mandando aliento a los venezolanos que sufren hambre, tiranía, liberticidio. Se graban desde su telefonillo, refugiados bajo el techo de su mansión y con la nevera repleta. Expresan su angustia ante la desesperada situación. «No estáis solos», proclaman. Maduro huele a cadaverina y estos bravos cancioneros también segregan el tufo de los «resistentes de la última hora» sumándose ahora, tan tarde, al carro del triunfo. Me embargan sensaciones agridulces con su gesto, sin duda noble, y mejor que tomen partido frente el silencio, desde luego. Sí, pero...

 

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