DAR EL CALLO

JOSÉ MARTÍ

La vuelta a la rutina genera dudas. Debemos atender las obligaciones del nuevo curso y, en muchas ocasiones, no es fácil cumplir con todo. Comenzamos ilusionados con el firme y responsable propósito de hacer frente a nuestros deberes de la mejor manera posible pero luego el día a día se nos come y terminamos priorizando unas y aparcando otras. Debe ser la edad pero este año parece más complicado ocuparse de todo. Quizás sea porque, al ir mejor, tenemos más frentes que cubrir. El fin de semana, además de asistir religiosamente a los partidos del Levante en casa, hay que intentar acompañar al equipo en aquellas salidas factibles (una decena quizás) y cuando los horarios de Tebas lo permitan. La intensidad emocional de los desplazamientos confraterniza y asienta las raíces granotas en el grupo desplazado. Luego está el compromiso con el recién ascendido Atlético Levante compitiendo en 2ª B contra equipos históricos y con el aliciente de ver en acción al joven mediocentro zurdo Álex Blesa brillando con luz propia a sus 16 años. Algo así como Vinicius en el Castilla para los del Madrid pero valenciano de la tierra y sin corifeos mediáticos de la meseta que lo sobredimensionen. Por otra parte, el súper Levante Femenino aspira esta temporada a ganar la Liga Iberdrola. Sería imperdonable fallar en la grada de Buñol. El domingo, primera jornada y primera victoria frente al Rayo. A los tres se suma el Levante Fútbol Sala, de estreno en el pabellón municipal de Paterna los viernes noche en cómodo horario. Los chicos de David Madrid también necesitan nuestro apoyo para seguir creciendo y situarse entre los grandes en su quinta temporada en Primera. Cuatro equipos, cuatro grandes proyectos dentro de una misma familia y cuatro calendarios distintos para combinar. Incluso he hecho un Excel programando y combinando fechas. Todavía no me he atrevido a enseñarlo en casa. En realidad no habría excusas suficientes ni justificación para dejar solos a aquellos que se dejan la piel por situar nuestro escudo en lo más alto. Los deberes de todo buen aficionado granota podrían ampliarse incluso a alguna visita de vez en cuando a otras secciones del club como el Balonmano Marni, el voley playa o el fútbol playa. No exageramos. La filiación a unos colores, el sentimiento de pertenecer a una estirpe, nos obliga a no abandonarlos en su lucha. Nuestra asistencia es un modo de agradecer y valorar el esfuerzo del club por hacer más grande el Levante. Tenemos la suerte, tras 109 años de historia, de poder disfrutar de este milagro. Lo primero es lo primero. Hay que despejar dudas y priorizar. El nuevo curso exige dar el callo y exprimirse para abarcar lo máximo posible. De momento el próximo domingo desplazamiento a Cornellà con la familia. A dar la campanada. O no.

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