EL CAJÓN DE LAS ENTRADAS

NACH0 COTINO

Son tan pocas las ocasiones en las que el valencianista tiene la oportunidad de vivir una final y tan grande el sentimiento, que cien mil localidades serían pocas. Pero serán poco más de veinte mil los que gozarán del privilegio de ocupar un asiento en el Villamarín y no deja de tener una dosis de tragedia el hecho de marcar las pautas con las que poder asistir a la final. Corresponde al club hacerlo y la tarea es complicada porque serán muchos más los damnificados que los agraciados. Entiendo que la premisa principal que cabe exigir a quienes detentan tan complicada responsabilidad es la honestidad para no acaparar para 'compromisos' mayor número de localidades de lo necesario. A partir de ahí puede haber un buen número de criterios a aplicar que nunca serán del agrado de todos. El Valencia no se ha pronunciado al respecto de manera oficial más allá de algunas filtraciones con el objeto de sondear al 'personal' pero es imposible contentar a todo el mundo y, quien se quede sin entrada, difícilmente entenderá como justos los criterios del reparto. Perece lógico premiar la fidelidad: aquellos que han acudido esta temporada a todos los partidos de Mestalla pero... tampoco es infalible. Puede haber quien se haya perdido un partido y lo haya hecho por enfermedad, por estar fuera de Valencia por cuestiones laborales o, simplemente, por residir lejos. Puede que este año no haya podido asistir a todos los partidos y quedarse fuera de la final y, sin embargo, haber acudido a Mestalla durante toda su vida. Hay también quien reclama su derecho a una localidad esgrimiendo la cantidad de años que es abonado lo cual supone, obviamente, un evidente signo de lealtad pero... atender a tal criterio borraría a quienes, por su juventud, no son abonados desde hace tanto tiempo. También hay quien reclama su derecho como accionista y... tampoco le falta razón porque al fin y al cabo se trata de un copropietario de la entidad. No conviene olvidar que dicha condición es la que 'oficialmente' facultaría al propio Peter Lim a asistir, ya que, atendiendo a sus presencias en Mestalla no se habría ganado el derecho ni a ver la final por la tele. Y, puestos a buscar casos concretos, yo nunca olvidaría a quienes, por cuestiones económicas, no tienen posibilidad de sacarse su abono y sienten tan profundamente al Valencia como el que más. En fin... que, por mucho que se devanen los sesos en el club, terminará habiendo más 'encabronados' que agraciados. Sólo queda apelar a la honestidad de quienes tienen al alcance de su mano el 'cajón de las entradas' y que hagan lo humanamente posible para que la gran mayoría de estas acaben en manos de valencianistas de verdad. Aunque, atendiendo al concepto que algunos tienen en la cúpula de lo que es o no un verdadero valencianista... a temblar.