Busque su Cala Bandida

He huido del calor y la aglomeración para disfrutar de noches durmiendo con edredón y de días en playas solitarias

Borja Rodríguez
BORJA RODRÍGUEZ

No hay nada como salir de vacaciones fuera de tu entorno habitual para darte cuenta al volver, de que tu ciudad en este caso Valencia es... bastante mejorable. Perderse temporalmente por otras tierras con costumbres y gentes diferentes es sano, culturalmente enriquecedor y reconstituyente para retomar el nuevo curso. Es fundamental cargar pilas si queremos afrontar la recta de final de año con garantías de éxito. Le confieso que yo he huido del calor y la aglomeración para disfrutar de noches durmiendo con edredón y de días en playas solitarias. Ese lugar está en España, país diverso y rico donde los haya, sin tener la necesidad de perderse en ningún pseudo-paraíso asiático con pulserita de todo incluido. También confirmo que le he puesto los cuernos a la bella y al mismo tiempo impracticable Jávea. Ya no da más de sí la localidad y ¡qué caramba!, sin esas cañas improvisadas con la Grimaldo en la fantástica terraza del Cala Bandida, tampoco es lo mismo.

Desconectado totalmente de la actualidad, solo me han llegado algunas informaciones a través de redes sociales, a saber: en la Comunitat valenciana se asaban de calor superando los 40 grados, el alcalde retuiteaba en su cuenta una noticia de la Cope, el concejal Fuset adoptaba temporalmente un perrete del que ya se ha despedido, el concejal Grezzi que andaba por tierras italianas degustaba macarrones con tomate y demás productos propios de la tierra, María José Catalá mostraba sus vacaciones relajadamente desde un pueblecito de Francia y poco más. El resto corresponde al obligado postureo personal de cada uno para fardar de los fantásticos lugares donde ha estado, el famoso de turno con el que se ha encontrado, la comilona que se ha atizado entre pecho y espalda y la clásica pero no por ello menos deseada típica puesta de sol. Qué bonitas son las vacaciones, hasta que se acaban.

El nuevo curso comienza oficialmente el próximo lunes con el esperado inicio de las clases. ¿Cuántos padres van a llorar cuando dejen a sus hijos en el colegio? Pero de alegría, claro. Cuánta falta hace la vuelta a la rutina porque después de meterles pautas, apuntarles a campamentos y disfrutar de ellos al máximo, casi tres meses de vacaciones para un niño suponen un descontrol total y una desesperación paternal. Queda motivo para la esperanza aunque al llegar se encuentre con una ciudad sucia y pierda la paciencia con los cortes y cambios de tráfico. Hay ciudades por ahí fuera que hacen las cosas muy bien y seguro que nuestros responsables han tomado nota para mejorar. Sic. Busque una motivación para volver. La mía la encuentro en ocupar el lugar de estas letras, sección donde publicaba Majo. Maestra, ejemplo y tía grande. Agradecido, es un placer y mi gran motivación.