EL SEÑOR DEL DINERO

D. Burguera
D. BURGUERAValencia

El señor del dinero en el Consell es Vicent Soler. Pero no sólo eso. En su conselleria reside el trigémino de los conflictos entre socialistas y nacionalistas. Por cierto, el conseller tiene 69 años, aunque aparenta menos. Habrá que ver si tiene ánimos para aguantar otra legislatura más esa tensión de ser el que rebaja expectativas hasta ajustarlas a las bajezas presupuestarias. Tiene nieta en Lima y un día puede hartarse del Montgó y largarse a la sombra del Machu Picchu. Compromís tiene puesto el foco en ese departamento. Está muy bien aquello que se decía en los primeros días de la negociación del Botánico, cuando lo prioritario era 'el qué' y ya vendría 'el quién'. Ahora los nacionalistas han captado que 'el cómo', 'el cuándo' y 'el cuánto' son factores decisivos y están en manos principalmente del señor del dinero, socialista y muy socialista. Si las elecciones les dan opción a repetir, las competencias y la fontanería en esa conselleria será el caballo de batalla en las negociaciones entre los hijos del Botánico.

Hasta que lleguen esos días y se despejen las incógnitas, el profesor Soler continuará ejerciendo de apaciguador de un departamento donde cada escalafón jerárquico es útil para perpetrar una emboscada contra los rivales, y no me refiero sólo a las cuitas entre Compromís y PSPV, que las hay en esa conselleria y son de órdago. Es que entre supuestos aliados, altos cargos del mismo partido, también se quieren y se matan sin pestañear. Soler no puede ni irse de paseo, y mucho menos al Machu Picchu. A la que sale a la vuelta de la esquina se la lían. Algunas voces de esa conselleria dan por amortizada a la número dos de Hacienda, Clara Ferrando, después de manifestar públicamente su desconfianza hacia Soler. La germanor cotiza a la baja. Fíjense si la vida es dura en esa conselleria que el otro día un exalto cargo socialista estuvo saludando a los que fueron sus compañeros y alguno se quedó ojiplático al ver que había perdido una veintena de kilos y aparenta bastantes menos años que cuando bregaba en los despachos de Hacienda. No pesan los años, sino los kilos. No es el primero que se transforma para bien tras salir de la Generalitat. Se pierde el poder pero se gana en salud ¿Y por qué siguen? Hay de todo. En algún caso, porque se lo creen. Creo entender que eso es lo que motiva a Soler, que supongo que ya no estará ahí por una simple cuestión de ego, motor por cual muchos y muchas están moviendo hilos para mantener el cargo e intentar que sus rivales lo pierdan. Alguno hay que no tiene donde caerse muerto o muerta, cierto, pero no son mayoría en Hacienda, donde los perfiles son más técnicos que en otras consellerias, aunque paradójicamente, manejan la faca política con la misma saña.

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