Bulbos y turistas

ROSA BELMONTE

Normal que Donna León se haya ido de Venecia. Extraña que siguiera en ese Disneylandia de turistas. Venecia debería ser como Altamira, pero los 33 millones de visitantes anuales dejan una pasta. Partes de Barcelona son un espanto, Lisboa se ha convertido en un ejemplo de masificación. Hay quien no quiere estrellas Michelín porque su negocio de excelencia es otro (ahí está Horcher). Las playas sin bandera azul no tienen por qué ser peores que las que sí las tienen. Puede que los alcaldes no tengan ganas de poner todo lo que exige el reconocimiento (socorristas, accesos, cosas de playas urbanizadas). La Junta de Turismo y Convenciones de Holanda ha advertido de la presión del turismo sobre la habitabilidad. La ocupadísima Ámsterdam subió su impuesto turístico. Pero también hay áreas como Giethoorn (molinos de viento) o el jardín de bulbos de Kerukenholf invivibles en temporada alta. El turismo no es un gran invento. Aunque dé de comer.