Los buenos y los malos en todo

Los buenos y los malos en todo

MIKEL LABASTIDA

Vivimos tiempos en que todo el mundo está capacitado para decirle a todo el mundo cuál es la conducta apropiada para ser algo. Me explico, que para eso hemos venido. Me llama la atención que haya personas que consideren que tienen la autoridad suficiente como para calificar determinados comportamientos y formas de vida. Son aquellos que guardan en su regazo normas escritas que únicamente ellos conocen. Es algo que sucede a menudo, por ejemplo, con la ideología política. Siempre habrá alguien que sea más de izquierdas o de derechas que tú y que te reprochará que según qué acciones no son propias de alguien que comulgue con un credo. Son aquellos con idearios inamovibles, incapaces de criticar a los suyos. Con lo sano que siempre es eso. Pero no está muy bien visto lo de criticar a los que se supone que están en tu mismo bando. A veces pienso que se reprocha eso para evitar debatir, esa acción tan enriquecedora que sin embargo se halla en peligro de extinción.

Pensaba en esto a propósito de un artículo que ha publicado la escritora Margaret Atwood en el diario The Globe and Mail de Toronto en el que se pregunta «¿Soy una mala feminista?». ¿Lo es? Al parecer hay quien lo cree. De nada le ha servido poseer una trayectoria plagada de textos usados en innumerables ocasiones para poner en evidencia injusticias y para reivindicar derechos mil veces negados a las mujeres. De nada sirven tampoco sus obras, que hasta hace nada se ponían de ejemplo en luchas feministas. Anda que no se ha hablado en los últimos meses de 'El cuento de la criada'. La han desgastado. Pero eso ya no vale. A Atwood le han quitado el carné de feminista.

¿Por qué? Las críticas le llegan por haber firmado una carta dirigida a la Universidad de la Columbia Británica en noviembre de 2016. En ella un grupo de personalidades se mostraba en contra de cómo habían procedido las autoridades universitarias respecto a las acusaciones de agresión sexual contra Stephen Galloway, un profesor del departamento de creación literaria. Los firmantes no entendían que no se hubiera permitido que el docente se defendiera. A Atwood, por plasmar su firma ahí, le han reprochado que se pusiese del lado del profesor y no de las denunciantes.

La autora canadiense no se posicionó en ningún lado y, seguramente, hasta estará más cercana a quien denuncia. Pero por encima de eso defiende el derecho a conocer todas las versiones y a no juzgar sin valorar los hechos y posturas. Da igual lo que diga o lo que haga. Siempre habrá alguien para definir lo que está bien y lo que está mal. ¿Matices? Métaselos usted por donde le quepan, a buen seguro dirán esos que reparten credenciales.

Fotos

Vídeos