A buenas horas se acordaron de él

FERRAN BELDA

Es tal la mala conciencia y la rabia que les ha entrado a nuestros representantes por no haber homenajeado a Camilo Sesto a su debido tiempo que yo no descartaría cualquier exceso compensatorio. Desde que lo cubran de condecoraciones a título póstumo a que, por ejemplo, galardonen a Nacho Vidal el próximo 9 de Octubre en previsión de lo que pueda ocurrir, Dios no lo quiera. Sólo la necesidad de hacerse perdonar tamaño olvido explica por qué Ximo Puig se apresuró a declarar que Camilo Sesto fue «un artista irrepetible que llevó el nombre de la Comunidad Valenciana (CV) por el mundo», Mónica Oltra lamentó que con él se desvanezca «la voz que ha puesto música a tantas historias de amor» y ¡Vicent Marzá! cogió el portante y se plantó en el funeral. Porque hasta entonces había sido un proscrito para el Consell, cualquier Consell. Sea porque siendo valencianoparlante compuso su obra en castellano, porque nunca tomó partido o porque su cancionero era «internacional» (Naiara Davó) ninguna Administración valenciana le trató como merecía. Sólo su muerte propició que el pasado y el presente gubernamental valentino coincidieran en afirmar, en palabras de Isabel Bonig, que la CV sentía su pérdida. Así que preparémonos para lo peor. Y no nos sorprendamos si Camilo capitaliza los próximos premios oficiales o, como aventuro, le dan a Nacho Vidal la medalla de las BB.AA. No vaya a ser que esté realmente enfermo, como se comenta en los mentideros, y les pase lo mismo que con el intérprete de 'Jesucristo superstar'. Que le desprecien, en este caso por desvergonzado, y luego, cuando todo el mundo recuerde que dominó el palenque amatorio universal, sea demasiado tarde para rentabilizar su fama. Capaces son de una cosa y de otra. Méritos tiene más que de sobra Nacho Vidal para que se le rindan los honores. Ningún otro creador local es tan famoso en su género como este actor, director y productor de centenares de películas para adultos, que aunque no nació aquí, tiene tanto derecho como el que más a optar a una alta, media o baja distinción de la Generalidad porque tampoco vieron la luz en estas tierras Ribo y Grezzi y ahí los tienen. Él, en cambio, no sólo es hijo de valenciano, sino que se crió en Enguera. Y ya lo dijo Rilke: la patria es la infancia. Ergo la suya está donde contrajo su último matrimonio, donde quiso instalar un estudio de rodaje que para sí hubiera querido Hugh Hefner y donde tomó el aceite que le dotó del vigor y la prestancia que le llevaron al estrellato. Más certeza de que no premian a un abusón no van tener en su caso porque ha compartido cartel y ensayos con 5.000 mujeres y ninguna le ha acusado de acoso. Y si es porque anduvo en tratos con Gao Ping, siempre podrán alegar que también los tuvo Consuelo Ciscar y bien que le permitieron que continuara en el CVC.