UN BOTÍN DE 1.500 MILLONES DE PESETAS

La nueva novela de Ferran Torrent narra el atraco a un banco en el centro de Valencia durante la primera mascletà de 1983

UN BOTÍN DE 1.500 MILLONES DE PESETAS
RAFA MARÍ

Basada en hechos reales. La nueva novela de Ferran Torrent, 'Poder contar-ho', tiene una pinta estupenda. La portada de Ed Carosia es atractiva -elemento nada menor a la hora de atraer las miradas- pero, lo que es más importante, su historia, basada en hechos reales luego fantaseados por el autor, tiene pegada: narra el atraco al importante banco Intrans -nombre supuesto- situado en el centro de Valencia. ¿Cuándo se lleva a cabo el plan? Durante la celebración de la primera mascletà de1983 (el atraco real ocurrió en 1992).

Messié y Llargo. La banda está capitaneada por Messié y Llargo, dos mafiosos que, tras años de vivir sin grandes riesgos, quieren rememorar viejos tiempos. En el día elegido, los atracadores tienen menos de diez minutos para que su plan les salga bien. Y les sale: se llevan un botin de 1.500 millones de pesetas. La novela, editada por Columna, está escrita en valenciano por Torrent (Sedaví, 1951). Hay también una edición en castellano, (Destino, colección Áncora-Delfín), traducida del original por Felip Tobar.

Políticos. La novela se presentó el pasado jueves en el restaurante Oganyo de Valencia. Grata reunión. Quince personas en la mesa. Los profesionales -periodistas, escritores, editores- se comportan de modo más claro y civilizado que los dirigentes partidistas. La crudeza está en los 'líderes políticos' (ambiciosos y con poco fuste convivencial), mucho más que en la sociedad. Deberíamos obligarles a que fuesen de nuevo a la escuela.

Wilder y Hemingway. No he leído aún 'Poder contar-ho'. Lo haré pronto. Sí la he ojeado. Diálogos directos, acción rápida, un estilo nada amanerado, lenguaje popular y vivo ('no ni poc', 'gallets', 'hòstia'...). Ferran Torrent cita el ritmo vertiginoso de 'Uno, dos, tres' (Billy Wilder, 1961) como influencia cinéfila. En cuanto al estilo literario, confiesa su admiración por Hemingway y sus frases entrecortadas y vibrantes, con un significado no muy evidente que debe imaginar el lector. En un primer vistazo, 'Poder contar-ho' me ha parecido casi un guión cinematográfico. Estoy seguro de que esta historia se llevará al cine.

Cinco minutos. El jueves pude hablar a solas con Ferrant Torrent durante cinco minutos. Cinco minutos pueden dar mucho juego cuando detrás hay 35 años de una amistad que ha ido de menos a más. De una tensión maniquea -por mi parte, hablo- a la complejidad de la experiencia. Mi primera pregunta no fue sobre 'Poder contar-ho', sino sobre la generación de Torrent y mía (soy seis años mayor que él). «Las personas que luchamos en los años 60 y 70 por recuperar la democracia, ¿qué hemos aportado de positivo a la sociedad y en qué cosas nos equivocamos?». Las buenas entrevistas empiezan casi siempre así, con una 'pregunta-terremoto'. Y luego, ir remando hacia arriba.

Rupturas. »Aportamos la disidencia con nuestros padres», responde Torrent. «Mis padres fueron más intolerantes conmigo de lo que yo puedo serlo con mi hijo de 33 años. Como buen progre, hago esfuerzos para entenderlo. No siempre lo consigo, pero lo intento. Mis padres no se esforzaron en ese empeño. Nuestra generación aportó una ruptura estética, política, social... Una ruptura que era necesario hacerla. Ahora tengo una perspectiva sobre el siglo XX que no la tenía en el siglo XX».

Muchas batallas. Pero hemos cometido serios errores. «Sí», asume Ferran. «La sociedad ha hecho un cambio tan rápido que no ha habido tiempo para digerirlo todo. La tecnología, por ejemplo, Yo sigo escribiendo a mano. Ha habido más cambios en los últimos 50 años que en los 500 anteriores. La droga, las relaciones sexuales, las redes sociales... Si coges un listín de los años 60 y otro actual, verás que entonces solo había 50 psiquiatras y ahora hay centenares. Algo pasa en la sociedad cuando necesitamos tantos profesionales de la mente. Nuestra generación no ha vivido una guerra, pero sí muchas batallas, y eso produce desgaste».

Detalles. «¿Cuidas mucho los detalles de estilo y los datos?». Responde rápido Ferran: «Me fijo mucho en los detalles, pero siempre con una preocupación central: escribo para que la gente se lo pase bien. Y para lograr ese objetivo, doy todo lo que puedo».