Una biografía tan autorizada como inoportuna

FERRAN BELDA

No vean lo que tuve que hacer para escribir este fondillo sobre el libro de M. Milián Mestre 'Ximo Puig, la mirada morellana'. Más pruebas que Ulises hube de superar. Para empezar, convencer a la quiosquera de que me lo consiguiera no fue fácil. ¿Me lo está pidiendo en serio? Luego, en vista de que tardaban en enviárselo, aproveché un viaje a Castellón para comprármelo. Y entonces me pasó lo que a Woody Allen en aquella escena de 'Bananas'. Toda la librería se enteró de que allí había un tipo interesándose por «una biografía o algo así de Ximo Puig». Porno puro al cambio. Así es que nada más volver a casa me lo forré para que nadie sacara conclusiones infundadas si me lo llevaba a la playa. Sin embargo no acabó ahí mi calvario porque en esas estaba cuando me llamó la quiosquera para informarme de que ya tenía el encargo. Y para no pecar de informal me lo quedé. Afortunadamente, ha merecido la pena. Gracias a todos estos sacrificios he podido hacerme una idea bastante aproximada de por qué ni la prensa más ximista en el sentido literal del dexónimo le ha prestado oídos sordos. Y es que es un libro bumerán. A pesar de ser una biografía autorizada se vuelve contra el biografiado. Porque cuando no es el autor el que mete innecesaria y repetidamente al biografiado en charcos identitarios de donde es imposible que salga un político valenciano libre de pellas; es éste el que se adentra en unos jardines tremendos. En una de las varias juras de Santa Gadea que le impone Milián Mestre asegura que discrepó de Lerma en su momento y que, «sinceramente», si pudiera cambiaría varias de las decisiones que éste adoptó durante la batalla de Valencia. No son, de todos modos, los únicos desaires que destina a su mentor. En respuesta a una inocente pregunta sobre quién ha influido en su carrera afirma que «hay muchas personas con quienes he tenido mucha relación, como Joan Lerma y R. Zapatero». Y aunque no le regatea méritos en otros pasajes la verdad es, a pesar de los años que estuvo bajo su protección, el libro contiene tantas fotos de Lerma (2) como de Pedro Sánchez, con quien, como es sabido, no ha tenido más que enfrentamientos y discrepancias. Algo que también ha de haber pesado a la hora de encapsular la obra es que «si puedo -y podrá porque impidió que se cambiara la vía de acceso al Consejo Jurídico Consultivo- no me jubilaré nunca». «No sé cómo», añade, pero «me gustaría volver al periodismo». Lo cual dicho en pleno escándalo por la quita a 'Mediterráneo' y el floreciente negocio mediático de su hermano es casi tan inoportuno como que Milián Mestre precise, en pleno debate sobre el origen de las acciones de PECSA que poseía el PSOE y que todavía conserva Puig, que únicamente trabajó allí «entre 1979 y 1983 como becario en prácticas».