EL BARULLO DEL DIÉSEL

En pocas semanas España ha pasado de ser un país en el que comprarse un diésel entraba dentro de lo razonable si realizábamos kilómetros suficientes a tener que parar las fábricas porque las marcas no quieren tener más stock de coches con motor de gasóleo y no tienen suficientes motores gasolina para producir los coches que ahora demandan los clientes. ¿Qué ha ocurrido?

De nuevo los políticos, en lugar de solucionar los problemas, los crean, y tanto la Ministra de Energía como el Presidente del Gobierno han señalado al diésel como futuro objeto de impuestos y prohibiciones, así que el descenso ha sido inmediato.

Hacen mal los políticos en gobernar a golpe de ocurrencia, pero el caso es que, entre unos y otros, parece difícil recomendar la compra de un diésel, nosotros en cambio sí vamos a hacerlo, pero con matices.

Las nuevas normas Euro 6d hacen que los diésel contaminen mucho menos que antes, pero también, todos los filtros y sistemas aplicados hacen que consuman un poco más, corran un poco, menos, tengan una tecnología más cara en su fabricación y, por último, más facilidad para romperse porque tienen más piezas en su escape.

Estos dos últimos motivos, el mayor precio de producción y la mayor complejidad técnica, van a hacer que el diésel ya no salga a cuenta en los coches pequeños y medianos. Para un fabricante desarrollar versiones que al final cuesten 1.000 0 2.000 euros más que si equivalente de gasolina no va a ser rentable, y se mantienen los modelos ya desarrollados y a la venta. Por tanto, si nuestro coche es pequeño y mediano, el uso va a ser urbano o de recorridos cortos y el kilometraje anual bajo, es mejor 'volver' a los motores gasolina. En cambio, en coches grandes, sean berlinas, SUVs o familiares, y en largos kilometrajes por carretera el diésel es más rentable incluso aunque suban el precio del gasoil por encima de la gasolina. Si este es su caso, compre un diésel, no se deje llevar por los políticos...

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