BIG BANG

NACH0 COTINO

Corría el mes de junio de 2002 cuando Corea de Sur albergó -en tándem con Japón- un Mundial de Fútbol. Por aquel entonces y en aquellas latitudes el 'Deporte Rey' resultaba hasta tal punto exótico para el público coreano que ovacionaban los saques de banda. Todavía faltaba casi un año para que viviese al mundo un chico que se ha convertido en icono del fútbol coreano apenas alcanzada la mayoría de edad. Kangin Lee es una aventura en sí mismo. Es el protagonista de un relato cuyo hilo conductor es el esfuerzo de quien atraviesa medio mundo para vivir un sueño y que cada día que pasa anda más cerca de alcanzarlo. Y es que si ya había despertado una expectación bien merecida entre la parroquia valencianista, su descollante exhibición en el Mundial Sub 20 lo ha catapultado hasta los escaparates más exclusivos del Planeta Fútbol. Su insultante juventud aconseja paciencia pero su insultante talento anima a la certeza y dicha combinación es el mejor caldo de cultivo para el debate. A su favor, todo: calidad incontestable, ambición desmedida, una grada propicia y un margen de crecimiento que asusta. En su contra, poco: un entrenador que no contempla la figura del media-punta pero que ha ido concediendo algunos minutos al chico, un proyecto que demanda valores contrastados por el nivel de exigencia y un fuerte carácter que puede volverse en su contra sino aprende a ponerlo al servicio del equipo. Creo que ante una oportunidad como la que se presenta con el chaval, el club debe poner todo su esfuerzo para que lo que en él se atisba, termine siendo lo que toda la afición desea. Y esa no es otra cosa sino la eclosión de una estrella mundial. El diamante está ahí y habrá que poner manos a la obra a todos los 'pulidores' propios y ajenos para que llegue a cegar al mundo con su talento. A corto plazo Marcelino se ha ganado la posibilidad de tomar la decisión que estime más oportuna y él será quien decida si Kangin tiene un papel protagonista en el Valencia 19-20 o si tendrá que probar suerte con otra camiseta. Yo tengo muy claro que me lo quedaría en Mestalla y le otorgaría más minutos pero es el entrenador quien debe tomar sus decisiones. Pero a medio y largo plazo, el Valencia debe operar de manera estratégica con las miras puestas en el futuro con independencia del entrenador que ocupe el banquillo. De los resbalones se aprende y nadie quiere ver repetida la historia de Isco o la que estuvo apunto de suceder con el propio coreano cuando Alexanco estuvo muy cerca de dejarlo marchar. Poner al servicio del jugador toda la atención para que mejore los aspectos que necesite pulir como la condición física o aquellos que tengan que ver con su talante personal, no sólo es recomendable sino absolutamente necesario. Pocas veces asistimos a un big bang como el que parece avecinarse y va siendo hora de que, antes de frotarse las manos a cuenta beneficios futuros, sea la afición valencianista quien pueda disfrutar la luz que emana del joven futbolista.