¿AYUDAR A CONCILIAR O A PAGAR UNA ESCUELA?

¿AYUDAR A CONCILIAR O A PAGAR UNA ESCUELA?

Terminan las elecciones, larga vida a las elecciones. Este fin de semana, Día de la Madre, los candidatos para la alcaldía de Valencia insistieron en sus propuestas de conciliación familiar. Con sus matices, todos los partidos insisten en extender la gratuidad de la enseñanza que va de los cero a los tres años. Desde el crecimiento de la red pública de escuelas infantiles que promete la candidata socialista, a las ayudas a la escolarización en esta edad durante once meses de Fernando Giner y así también el resto de candidatos. La conciliación de la vida familiar y laboral pasa, según las propuestas de todos los partidos, por extender la gratuidad en estas primeras edades, de tal forma que las familias cuenten con un recurso público, sea por la titularidad de la escuela infantil o por la procedencia de los fondos que lo sufragan, para poder incorporarse a la vida laboral tras el nacimiento.

Entiéndanme, es un objetivo loable. Es un papel básico de la escuela la guarda y custodia de los niños mientras sus progenitores trabajan. Desde el sector a veces la palabra guardería se masca peyorativa, incluso crea desprestigios hacia los padres cuando a los institutos se les llama 'guarderías de adolescentes'. La escuela no es un 'aparcaniños', se dice, aunque los políticos en campaña, sin afirmarlo, es lo que prometen: un lugar gratuito para dejar a los niños mientras trabajamos.

Tampoco niego, todo lo contrario, el rol equitativo que juega la Educación Infantil en la igualdad de oportunidades. Está más que demostrado el impacto beneficioso de la escolarización temprana en los rendimientos académicos futuros. La discusión, si se quiere, es cuán temprana tiene que ser esa escolarización, pues distan matices importantes entre generalizar la escolarización a los dos años, como ha prometido la reedición del Botànic, y hacerlo en sus primeros meses.

Por tanto, lo que planteo no es tanto la crítica al planteamiento existente, basado en una escolarización precoz, sino dar una posible visión alternativa que es poner en el centro la conciliación de las personas.

Claro, porque lo que queremos, a tenor de las promesas, es que concilie el mundo productivo, que recupere cuanto antes sus recursos humanos sustentando con inversión pública la red escolar de cero a tres años. Los padres y madres, conciliar poco, porque bien pensado este modelo consiste en renunciar a la vida familiar para pasar a conciliar la vida escolar con la laboral. La inversión pública, por tanto, se va a alimentar el sistema educativo, a expandirlo, mientras reparte a la familia: los niños a la escuela, los padres a la empresa.

Es peligroso, en estos tiempos, hablar del Día de la Madre -también el Día del Padre está desapareciendo de muchos colegios- no vaya a ser que se entienda que hablar de madres es encorsetar a las mujeres. Por eso, también es difícil explicar que la gran brecha salarial está en la llegada de los niños al mundo y que por eso son las mujeres como madres las que más padecen estas diferencias laborales. La reacción, siempre desde la perspectiva institucionalizadora, es la norma, que la ley obligue por igual a padres y madres al cuidado de los niños. La respuesta a la conciliación: la ley y la escuela, lo que no deja de ser curioso, que las familias pidan conciliar como derecho, y le caigan encima todas las obligaciones.

Cabe una alternativa, pensar, intuir, sospechar, suponer, que cuando alguien tiene un hijo desea pasar tiempo con él y, por tanto, analizar la conciliación desde ese punto de vista; confiar, dejar, alentar que la paternidad y la maternidad se vivan como un derecho de las personas, a su modo, diversas, libres. Visto así, quizás el camino esté en cómo facilitar la convivencia, la conciliación familiar real, de padres e hijos, y optar por un modelo que favorezca y permita la crianza directa en los dos primeros años mientras se adelanta la escolarización universal de dos a tres años. Avanzar para que ejercer de padre o madre, además de serlo, no dañe las carreras profesionales de hombres y mujeres.

Insisto, que sea bueno extender la escolarización temprana no contradice la duda de que sea el único camino. Cabe esta reflexión porque nos dicen conciliar, pero la familia recibe más ayuda por llevar a su hijo a la escuela que por cuidarlo en casa. Por eso, quizás las promesas electorales del Día de la Madre por una escuela gratuita de cero a tres años son más oportunas el 1 de mayo, en el Día del Trabajador.