HAY QUE SER ATREVIDOS AL CONTRAGOLPE

El Valencia tiene que mostrar la misma forma física y las mismas ganas de correr que el Liverpool

LA PIZARRA DE

FERNANDO GÓMEZ COLOMER

Cuántas veces me he preguntado cómo dispondría a mi equipo para dificultar al FC Barcelona el desarrollo de su juego. Evitar que fuese el protagonista casi único de lo que acontece sobre el terreno cuando ellos participan. Saber si sería más positivo presionar arriba hasta la extenuación, no dejándoles jugar con comodidad, o replegarme atrás, reducir espacios, recuperar y correr. A ellos les gusta canalizar el ataque, hacer que todos sus jugadores, de todas las líneas, participen en la creación y la finalización de las jugadas y realizar una buena presión tras pérdida que les permita volver a disfrutar de la posesión lo antes posible, y el mayor tiempo posible. Ya lo dijo el gran Johan Cruyff: «Si tú tienes la pelota, el contrario no te puede hacer gol», o llevada literalmente a lo que él expresó, «si tú tienes el balón, el contrario no lo tiene». Seguramente la expresión más radical de la lógica aplicada al fútbol, pero así es. Sólo se juega con un balón, él mismo comentó irónicamente que aún era así, que todavía se jugaba con uno sólo, por lo que, si tú la tenías, el rival no. Creo que tal y como son ambos equipos, el Valencia debería presionar arriba, dependiendo de cómo vaya la jugada, y principalmente en saque de meta, y en alguna salida desde la defensa de no clara resolución por su parte. Y el resto del tiempo, repliegue y contragolpe. Es lo que mejor sabe hacer el equipo valencianista. Y lo que prácticamente siempre le dio buen resultado ante los azulgrana. Si vamos desesperadamente arriba se nos agotarán las fuerzas probablemente demasiado pronto, y si sólo estamos atrás nos costará muchísimo llegar con fuerzas y con suficientes efectivos arriba. No conceder demasiadas oportunidades de gol, hacer el partido largo y tosco, estar atentísimos en defensa, y rápidos, ambiciosos y atrevidos al contraataque. Ser efectivos en finalización, esperar que el pequeñito no tenga su mejor día o mostrar la misma forma física y las mismas ganas de correr que los jugadores del Liverpool. No hay otra manera. Si no es así, la fortuna comenzará a tener su influencia, y aunque Marcelino es un técnico muy 'afortunado', mejor controlar lo que va pasando.