No se arrancarán los ojos, no

FERRAN BELDA

Se ha contado 'ad nauseam' como el alcalde de Benidorm Pedro Zaragozá se presentó un día de 1953 en El Pardo para convencer a Franco de que si las turistas no podían tomar el sol en bikini se irían con las divisas a otra parte. Lo que no se ha explicado suficientemente es hasta qué punto la mojigatería reinante en aquel entonces llegó a poner en peligro la incipiente industria turística. Un encuentro celebrado precisamente en Valencia en 1951, I Congreso Nacional de Moralidad en Playas y Piscinas, hizo algo más que instar a la Dirección General de Seguridad que pusiera «coto a la invasión paganizante y desnudista de extranjeros» que vilipendiaban «el honor de España». Aprobó una serie de conclusiones que se convirtieron en norma. Separación por sexo en los lugares de baño, prohibición de permanecer fuera del agua sin albornoz y del baile en este tipo de sitios, así como la creación de una policía encargada de velar por el cumplimiento de estas pautas, la tristemente famosa brigada moral, facultada para publicar en prensa la filiación de los denunciados por este motivo. Y yo me pregunto: ¿No es esto, exactamente, lo que acaba de hacer el director general de Comercio, Natxo Costa, con El Corte Inglés (ECI)? Ejercer de brigadista de una nueva moral y someter a escarnio público a una de las principales empresas españolas, con el coste reputacional que ello supone, porque al intolerante secretario de Igualdad, Alberto Ibáñez, no le gustó el anuncio del Día de la Madre. Estoy convencido de que sí. De que ambos se comportaron como aquellos pudibundos vigilantes de la playa cuyo único cometido era medir el tamaño de los escotes. Hasta la figura del delator, vergonzoso papel desempeñado por el secretario igualitarista en esta ocasión, estaba contemplada ya en el prontuario emanado del conciliábulo de 1951. Lo malo es que con ésta son ya dos las veces que los prejuicios ideológicos de los metomentodo que nos gobiernan dañan la imagen de sendas firmas locales. En la primera de ellas, fue la directora del IVM Maria Such la que se cargó una campaña de la onilense Playmobil porque no respetaba la paridad. En ésta, han sido dos personajes surgidos de '1984' los que han puesto en un brete a ECI porque disienten del porcentaje de cualidades que ha de reunir una madre (de anuncio). Jesucristo era de la opinión que, en circunstancias como ésta, lo más adecuado es arrancarse el ojo escandalizado. Yo me conformaría con que lo emplearan para ver si alguno de sus compañeros de viaje incurrió más flagrantemente en «prácticas comerciales desleales» el Día de la Madre. Un olvido que abona la creencia de que nada de esto habría ocurrido si Compromís no estuviera en guerra con las grandes superficies. Aunque personalmente dude de que Costa actúe por venganza, ciertamente no falta quien asegura que lo que pretende es desquitarse de la resistencia que ECI opuso a sus designios horarios.