110 AÑOS

JOSÉ MARTÍ

Apenas un centenar de personas en el mundo superan los 110 años de edad. Tane Tanaka, una anciana japonesa con casi 117 (nacida en 1903) es la mayor delplaneta. Hay que ir hasta el número 36 de la lista para encontrar al primer hombre, también japonés, un tal Chitetsu Watanabe, de 112 años. Conclusión: las mujeres viven más que los hombres (machismo puro) y los japoneses son más longevos que el resto. Sin embargo equipos de fútbol con más de 110 años de existencia hay cientos. El más antiguo, el Sheffield FC inglés, cuenta con 160 de existencia. En España hay 18. Uno de ellos en Valencia, el Levante Unión Deportiva. Ayer, 9 de septiembre, el club granota celebró su 110 cumpleaños junto con la efemérides del medio siglo de su actual estadio, 50 años jugando en Orriols. Por eso, si tiene cerca algún granota, felicítelo. Son detalles que se agradecen. Y si es usted quien tiene la fortuna de ser seguidor del club decano de la Comunitat Valenciana, felicidades entonces. Esta celebración llega en el mejor momento de la historia del club. Su presidente en la última década, Quico Catalán, ha logrado una estabilidad sin precedentes, hecho indiscutible incluso para sus críticos. Innegable, como la mayor longevidad femenina y los eternos japonenses. El Levante ha pasado de ser una entidad convulsa, deudora, siempre sujeta a vaivenes y situaciones límite (en varias ocasiones ha estado al borde de la desaparición), a constituirse tras su centenario en un ejemplo de gestión económica, alcanzando en este último periodo grandes resultados deportivos y un espectacular crecimiento social. Se conmemoran 110 años de alegrías, recuerdos, profundas emociones y sufrimiento. Mucho sufrimiento que, sin duda, contribuye a reforzar los vínculos entre la familia azulgrana, lazos heredados de padres a hijos durante varias generaciones. «El amor solo se puede medir de verdad por el grado de dolor que es capaz de infligirnos aquello que amamos», escribió alguien. Y a los granotas ninguna institución futbolística puede dolernos tanto como el Levante. Esta visión fatalista, un tanto metafísica y trascendental de quien no busca la recompensa en este mundo, procura un extraño sentimiento de superioridad sobre los que ganan siempre, o casi siempre, o incluso alguna vez. Uno acaba convencido, aunque quede mal decirlo, que sus sentimientos poseen mayor pureza que la competencia. Que su 'sentiment' es más 'sentiment' que el de otros, arraigado desde hace más de un siglo. A nivel institucional hay previsto toda una serie de actos bajo el curioso título de 'La resistencia' (?), pero a nivel deportivo no habría mejor manera de celebrar este aniversario redondo que con una victoria de prestigio en el Bernabéu. Repetir lo del año pasado. Tócala otra vez, Morales. Sí.