ANÁLISIS VENTAJISTAS

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

El análisis político en los medios de comunicación peca con frecuencia de un defecto que no es exclusivo de este área de información sino que también está muy presente en la información deportiva. Hablo del ventajismo de esperar al resultado para entonces y sólo entonces proclamar la bondad o la maldad de un dirigente o de un entrenador. Marcelino, el técnico asturiano del Valencia CF, es ahora un fenómeno, nadie osa toserle después de haber clasificado al equipo para la Champions y, sobre todo, de haber ganado la Copa del Rey imponiéndose en la final al todopoderoso FC Barcelona. Pero lo valioso no es decir ahora que Marcelino es un buen entrenador, que ha conseguido centrar al conjunto blanquinegro, que le ha devuelto sus señas de identidad, que lo ha hecho competitivo, porque eso ya lo ve cualquiera. Todo ello, a la vista de los resultados una vez concluida la temporada, carece del mínimo valor como análisis. Cuando sí lo tenía era a mitad de campaña, hacia el mes de noviembre o diciembre, cuando el equipo no transmitía nada, vegetaba en mitad de la tabla y parecía dispuesto a tirar por la borda un año emblemático, el del centenario. Entonces fueron muy pocos los que salieron en defensa de Marcelino, los que afirmaron con rotundidad «este es el entrenador que el Valencia necesita». Con la política ocurre algo parecido. Hay ahora algunos 'analistas' que alientan la necesidad de que en el Partido Popular de la Comunitat Valenciana se inicie una renovación de sus dirigentes dado el mal resultado cosechado por Isabel Bonig el 28 de abril. Que dicho resultado fue negativo es indudable, no hay más que ver a los populares en la oposición para comprenderlo. Pero que el reparto de escaños entre izquierda y derecha estuvo muy ajustado, también. Hace mes y medio se situaba a Pablo Casado al borde de su adiós y ahora se apunta que su liderazgo ha salido reforzado tras los comicios locales, en los que, por cierto (por si a alguien se le olvida), él no se presentaba. Ximo Puig es hoy un barón consolidado dentro del PSOE tras mejorar en las urnas la relación de fuerzas dentro del bloque de izquierdas respecto a hace cuatro años. Ya nadie se acuerda de que llegó a la Presidencia de la Generalitat en 2015 con el peor resultado del PSPV en la reciente historia de la autonomía valenciana. Todos estos análisis, en definitiva, tienen el mismo defecto de raíz, el resultadismo ventajista, resumido en el castizo refrán castellano de «a cojón visto, macho seguro». Las críticas por la gestión al frente de un partido tienen valor si se realizan antes de la convocatoria electoral, si entonces se anuncia que tal o cual líder tiene la organización revolucionada o desmotivada. El análisis a posteriori añade pocos argumentos de peso.