SÍ AL AMOR DE DIOS

La Semana Santa se abre para nosotros como una oportunidad magnífica de encontrarnos con Dios. No importa cuán alejados estemos, lo que vamos a celebrar, lo que vamos a vivir estos días en nuestros templos, en nuestras calles y plazas nos recuerda que no hay distancia insalvable para un Dios que se ha hecho hombre y ha dado su vida por nosotros

Las lecturas nos van a hablar de los protagonistas, del papel crucial que para bien o para mal les tocó vivir, y de otros que fueron menos importantes, pero cuyo testimonio quedó igualmente grabado para siempre. Escucharemos también como multitud de hombres, mujeres y niños fueron espectadores de todo lo acontecido pero no se involucraron en nada. Unos y otros nos van a invitar a identificarnos con ellos, a que nos veamos y sintamos como parte de una historia que estamos llamados a revivir, y que lejos de ser un simple recuerdo puede iluminar el aquí y ahora de nuestras vidas. La pregunta que nos debemos hacer es ésta: ¿Todo esto por mí?.

Estos días que conmemoramos la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo debemos de tener muy presente que es Él quien da sentido a nuestra fe. Él es el principal protagonista, sin Él no entenderemos nada de lo que se celebra. En un mundo como el nuestro en el que el significado de la palabra amor está tan devaluado, se nos invita a celebrar al Amor con mayúsculas, porque «nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos». El amor es también sacrificio, entrega generosa de la propia existencia, no podemos soslayar esto en nuestra manera de vivirlo. Contemplando la pasión de Jesús entendemos mejor lo que significa permanecer a los pies de la Cruz cuando el amor entre nosotros nos exige permanecer también a los pies de la cama de un enfermo, o seguir amando cuando el rostro del otro se desfigura y no es el mismo que era. Y lo más increíble, poder amar cuando no nos aman, o incluso no desean el bien para nosotros.

La celebración de la Semana Santa nos abre a la esperanza porque hay alguien que nos ama siempre. Ese alguien ha sido capaz de vencer a la muerte, resucitando para que también nosotros tengamos vida.