Mi amiga Sibila

BORJA RODRÍGUEZ

Sibila ha sido siempre una de esas mujeres que no han pertenecido a su tiempo. No cuadra su forma de pensamiento y eso se nota. Es como si la hubieran dejado caer en una época pretérita, en referencia a los 27 cortos pero intensos años que tiene. Para ella es más fácil desenvolverse en Caracas que llegar a entender la forma en la que nuestros políticos se desenvuelven en la gestión municipal. Sibila se define como valenciana, del mundo y yo añado: inteligente, partisana y egoísta. Su intenso camino le ha enseñado a discernir los elementos realmente importantes sin tener en cuenta el interés que cada uno de ellos pudiera representar. Ella no es ni de unos ni de otros. Sibila es de su madre y de su padre. Y para mí, es el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) más fiable del planeta. Tampoco es roja, ni azul, ni verde, ni morada, pero es de las que cree en la obligación de votar «para disfrutarlo si gana el candidato que voté o sentirme responsable si desde mi punto de vista, sale una peor opción». Ante mi curiosidad por saber qué barómetro me puede ofrecer Sibila, ella no tiene ninguna duda en que su decisión está condicionada por decantarse ante la opción menos mala. Ve claro, como el resto, que está el bloque de la derecha (Ciudadanos, Partido Popular y Vox) y el de la izquierda (Compromís, PSOE y Unides Podem-Esquerra Unida). Quien más sume en bloque y más votos obtenga será alcalde(sa). Pero ¿a quién votar con estas premisas electorales?, pregunto yo. Sibila responde: «la participación será clave para que Vox obtenga un mínimo de concejales o tal vez ninguno, asunto capital que penalizaría de muerte a la derecha». Me confirma que Ciudadanos ha desperdiciado mucho tiempo en los últimos cuatro años y no ha sabido rentabilizar el estado de coma de los populares: «el PP ha perdido toda posibilidad de crecimiento por su franja de edad. Solo le votan los viejunos», como dice ella, «a punto de desaparecer al igual que el partido si no se lo hacen ver».

Sibila es joven, no tiene mochila, vive sin cargas y no se debe a nadie. Ha votado a un lado y a otro en anteriores ocasiones sin sentirse forofa de los colores de ningún partido. En el bombo quedan pues, solo dos opciones de las que deshecha la de Compromís, por creer que la falta de empatía de Ribó le llevará a obtener menos votos que Gómez. Su voto ganador será para Sandra Gómez, candidata de un PSOE que cotiza al alza, con el argumento de que el ciudadano quiere continuidad en el gobierno municipal, sabiendo que la joven socialista ha tomado buena nota de los deslices de Ribó. Lo mejor de este barómetro personalizado son las dos cañas que hay en juego. Tendremos que esperar hasta el domingo para salir de dudas aunque Sibila (nombre de profetisa griega) ya me ha adelantado que las puedo dar por perdidas.