Alcalde(sa) por un puñado de votos

BORJA RODRÍGUEZ

La limpieza de la ciudad, la fluidez del tráfico, obras que transforman el funcionamiento de la urbe o los carriles bici, son políticas locales que las vivimos de forma inmediata. En las elecciones municipales es importante computar la variable de cercanía del candidato porque en un alto porcentaje es conocido de una manera u otra por la ciudadanía. Bien por la vía directa, bien por la del chismorreo. A menor tamaño de población, mayor grado de conocimiento personal del candidato. Tanto es así que muchos de ellos ocultan las siglas del partido al que representan, sustituyéndolas por su nombre exclusivamente. Todo vale para trasladar la mejor imagen a quienes finalmente depositarán el voto en las urnas: los vecinos. Bien es cierto que quien ocupa funciones de gobierno, sale con mayor ventaja que el resto de candidatos por la exposición pública ganada en los últimos cuatro años, aunque puede ser un arma de doble filo si en el tiempo de gobierno su gestión ha sido nefasta.

La variable de la cercanía que supone la política local, unida al resultado de los votos computados el 28 de abril en el municipio de Valencia, hacen que cualquiera de los cuatro candidatos puedan optar a la alcaldía que actualmente ocupa Ribó. En las pasadas elecciones autonómicas, en la ciudad de Valencia, Compromís fue el grupo más votado con 94.494 votos (un 2% menos que en 2015), seguido del partido socialista con 89.028 votos (un 6% más que en 2015), Ciudadanos con 85.628 votos (un 4% más que en 2015), el Partido Popular con 83.172 (un 7% menos que en 2015) y Vox con 48.363 votos (casi un 10% más que en 2015). Desde el punto de vista numérico, el bloque de la derecha aventaja en poco más de 2.000 votos a la izquierda y sobre el papel podría ser Fernando Giner el nuevo alcalde de Valencia, apartando a Compromís de la gestión y enviando a Invernalia al Partido Popular.

Desde el prisma del conocimiento está claro que al abogado José Gosálbez, candidato de Vox a la alcaldía, no le conocen ni en su finca y está por ver que puedan repetir el mismo número de votos recibidos en las autonómicas. Esto debilitaría al bloque de la derecha a no ser que haya trasvase de votos a Ciudadanos o al PP de María José Català, obligada a tener mayor número de votos que Fernando Giner y sumar en bloque más que la izquierda. Doble reto para María José.

En la izquierda están metidos en el pañuelo del empate técnico. Sobre el papel, Ribó partiría con ventaja pero Sandra Gómez pelea con opciones por ser la lista más votada. El futuro alcalde o alcaldesa de Valencia se decidirá por un puñado de votos de diferencia. La gran duda para todos es saber si nos dejaremos llevar por las siglas o votaremos con el conocimiento que tenemos de Ribó, Gómez, Giner o Català.