El 1 de agosto

BORJA RODRÍGUEZ

Esta es la fecha mágica. Pase lo que pase y caiga como caiga, en España cerramos la persiana y nos colocamos en modo verano. Playa, piscina, montaña, sangría, bermudas, chanclas, amigos, deporte, viajes, excursiones, cualquier plan fuera de la rutina del día a día es bueno. La fecha es tan mágica que bien se aprovechan los políticos para comunicar una decisión controvertida. Pasa todos los años, sobre el 30 ó 31 de julio lanzan la noticia a modo de bomba de humo ya que el 1 de agosto España (y ellos) se van de vacaciones y poco o nada importa. Agosto lo diluye todo. En estos momentos cabría añadir el nivel de hartazgo causado por el comportamiento de nuestros políticos, que llevan semanas sin llegar a acuerdos para conformar gobierno, o sea para gestionar el bien común.

Este pasado domingo se celebraron en Grecia elecciones generales en las que ganó el conservador Mitsotakis, derrotando así a Tsipras. El vencedor consiguió 158 escaños en el Parlamento frente a los 86 escaños de Tsipras, gracias al bonus de 50 escaños que la ley griega otorga al partido ganador, dando de esta manera una estabilidad al país para gestionarlo de manera inmediata. Tanto es así que el mismo día de las elecciones hablaron los dos líderes para acordar el traspaso de poderes. ¿Saben cuándo ha jurado el cargo el nuevo presidente? El mismo lunes, ni tan siquiera pasaron 24 horas después de celebrarse las elecciones. Sin perder un minuto, el nuevo presidente se ha puesto manos a la obra para conformar su gobierno con el compromiso de ponerse a trabajar de inmediato y la decisión (aquí es donde se me caen las lágrimas) de no tomarse vacaciones. Acaban de conformar gobierno en menos de 24 horas y no se van de vacaciones. ¿No es para llorar de emoción?

Volvamos ahora a nuestra realidad, de la que pasamos olímpicamente todos los españoles. Hemos votado no sé cuántas veces y este es el día en el que los políticos aún no se han puesto a trabajar de verdad. Tenemos el ejemplo del gobierno de España con Pedro Sánchez como presidente (en funciones), y el más cercano en el Ayuntamiento de Valencia que no se ponen de acuerdo con el reparto de sillas, cargos y competencias. No me desagradaría un cambio para que se pusiera en vigor la segunda vuelta electoral y que así fuera necesario obtener más de la mitad de los votos. Que gane el partido más votado y que administre con libertad los 4 años de mandato. Con el jaleo que tenemos de partidos, acuerdos e intereses, es imposible crear un clima de estabilidad y seguridad para que este país sea medianamente competitivo. Por cierto, no sufran porque antes del 31 de julio habrán llegado a un acuerdo y muy posiblemente como primera medida antes de irse de vacaciones, sea proponerse una subidita de sueldo para los próximos cuatro años.