ADMISIÓN RESERVADA

JOSÉ-ANTONIO BURRIEL

El titular podía haber sido un poco más largo: reservado el derecho de admisión, como aparece en tantos lugares de la geografía española. Claro que esa reserva de admisión puede tener sus condiciones. Por ejemplo, reservado el derecho de admisión a quien no venga recomendado por tres personas ya admitidas, o que mida menos de 1,70 metros o que no pague al contado o que... ¡Porque la tribu que manda -porque de una tribu estamos hablando- pone sus condiciones; es decir, decide sobre quién puede pertenecer a la tribu o quién está fuera de ella con las posibles consecuencias!

Con otras palabras, 'la tribu' decide 'ex cathedra' -con la autoridad suprema de que lo que dice es la única y exclusiva verdad- quién es progresista, avanzado en la justicia social, en la defensa de la igualdad y de los derechos universales, etcétera. Quienes opinan de modo de distinto están en el error, están fuera de 'la tribu', lo que supone un perjuicio cuando 'la tribu' es quien tiene el poder en sus manos. ¿La libertad de expresión y de pensamiento? ¡Al garete, papel mojado cuando no se está del lado de quien tiene del derecho absoluto de admisión! Y estoy de acuerdo con el derecho de admisión, siempre y cuando esa no admisión no suponga que uno no piensa, que no es progresista, que no defiende la igualdad y los derechos humanos para todos.

Lo que he repetido en muchas ocasiones: el 'cartelito'. Es decir, te pongo, exagerando, el cartelito de 'leproso' y... ¡a una isla aislada del resto del mundo! Y lo peor de todo, al menos para mí, para justificar el colgar el 'cartelito' se trunca la historia, los hechos, la cultura, etc., es decir, la verdad insoslayable de los hechos y escritos. Que una 'tribu' tenga su propia historia, mezcla de hechos y verdades, leyendas y mitos, hasta falsedades, etc., de acuerdo... ¡allá la tribu! Pero ojo, también las otras tribus tienen su historia propia. ¡Viva la libertad, la convivencia pacífica, el entendimiento, el respeto a todos! En fin, tiempos difíciles los que corren para disentir, para tener criterio propio.