Activista con 16 años

La niña ya ha comunicado a sus progenitores que nada de viajar en avión ni comer carne para reducir su huella de carbono

Borja Rodríguez
BORJA RODRÍGUEZ

Parecemos tarados si tiene que aparecer una joven de 16 años defendiendo la necesidad del cambio climático, para que creamos que realmente es importante. Greta Thunberg es la activista sueca que ha saltado a la fama el último año por enarbolarse en la bandera de la protección del medio ambiente. El pasado lunes en la cumbre de la ONU por el clima recriminó a los políticos presentes de una forma muy contundente, por la falta de acción para proteger el planeta, además de lanzar miradas asesinas hacia Trump. Todo parece correcto hasta que uno ve la sobreactuación con la que expresó el mensaje. En ese momento es cuando me asaltan las dudas. Su mochila cuenta con un año de 'gira climática' que la ha convertido en un referente para el movimiento. La niña ya ha comunicado a sus progenitores, Svante y Malena, que nada de viajar en avión, ni comer carne para reducir su propia huella de carbono. Supongo que los padres tirarán de acelgas y bicicleta porque ya han visto el filón de la niña. De hecho, en un acto puramente estratégico y comercial, la niña viajó en velero a lo largo de 15 días y a través del Atlántico para llegar a la mencionada cumbre climática de la ONU. Su agenda esta tan apretada que ya no va al colegio, es más, después de su sobreactuación en la ONU le han surgido viajes para ir a países como Chile y México, aunque todavía no tiene claro qué medio de transporte utilizará. La mayoría de medios de comunicación han comprado la mercancía del cambio climático, como no puede ser de otra forma pero, ¿ni un ápice de crítica a las formas de Greta Thunberg?

Esta niña se ha convertido en un producto creado (no sé si por sus propios padres), pero a ciencia cierta sacará unos jugosos beneficios a costa del cambio climático. Creo que está en su derecho en escoger el camino que más le plazca. Lo que realmente me preocupa es el ejemplo que da a jóvenes y pequeños con su actitud y mala educación. ¿Es necesario llegar al extremo de sobreactuar pisando la línea de la mala educación, la falta de respeto y la búsqueda de protagonismo? Sus padres y/o quienes estén detrás son listos al saberse ganadores en base a un discurso populista: ¿quién no desea medidas contra el cambio climático?, ¿no resulta placentero dirigirse con cierto tono de asco a los 'odiados' políticos? Creo que el mensaje se puede transmitir de la misma manera con la educación que requieren dos interlocutores. También es cierto que, si Thunberg no se hubiera puesto como un basilisco no estaríamos hablando de ella, ni tendría el impacto que ha conseguido hasta el momento, ni viajaría por todo el mundo, ni sus padres facturarían lo que a buen seguro ya han facturado. Y lo que le queda por ganar a la niña, porque esto del cambio climático mueve mucha pasta.