Acequias furtivas no, desagües sin depurar

Valencia y los pueblos de alrededor crecieron sobre la red de riego, que en parte sigue sirviendo de alcantarillado

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

Van por la orillita pero no entran al toro. Es como si unos por otros tuvieran temores cruzados, reservas, un no sé qué dirán; o quizá sea peor y se ha perdido la memoria de lo que hay, se extraviaron los planos de las redes de canalizaciones subterráneas, a lo peor no se digitalizaron y ahora ya no se sabe dónde quedaron aquellos papeles.

Las autoridades saben que hay un problema pero dicen que no conocen el origen. Cuando se detectan materiales fecales en las playas las cierran al baño y anuncian que se va a investigar. Que si los emisarios submarinos, que si las depuradoras no tienen la culpa, que si pondrán buzos a revisar, que si analizarán las acequias... ¿Las acequias?, ¿por qué las acequias? ¿Qué saben de las acequias que no acaban de decir?, ¿qué relación se supone entre una acequia del histórico Tribunal de las Aguas y de la huerta protegida con la aparición de restos fecales en las playas? ¿Por qué no se deciden a hablar claro?

Representantes de organizaciones ecologistas han afinado algo más y señalan la posibilidad de que haya vertidos de aguas residuales que a veces no vayan a las depuradoras o que se desvíen de los emisarios submarinos. Carolina Padrón, oceanógrafa y profesora de la Universidad Católica de Valencia ha apuntado como posible origen del problema la existencia de «acequias furtivas». Son quienes más se han acercado, pero no acaban de mojarse. Natural, son aguas sucias. ¿Cómo es eso de las acequias furtivas? Furtivo es lo que se esconde o va sin permiso. ¿Hay acequias escondidas o que disimulan? No puede ser, están ahí desde hace más de mil años, configuran la base de un Tribunal de las Aguas que es Patrimonio de la Humanidad. ¿O es que lo furtivo es lo que discurre por algunas de ellas, su 'otro' uso?

La ciudad de Valencia y los pueblos de alrededor crecieron sobre la huerta y su red de riego, y hasta tiempos recientes todas las acequias servían al mismo tiempo de desagüe de las aguas residuales urbanas e industriales de lo construido encima. El propio cauce del Turia, que ahora es un magnífico parque, era hasta hace poco más de tres décadas la gran cloaca máxima que apestaba, como apesta aún su tramo final, entre Nazaret y el puerto, no sólo porque sean agua estancadas, sino por su origen, vertidos finales de la acequia de Robella tras cruzar todo el casco urbano de la ciudad.

Las redes de colectores que se han ido construyendo en las últimas décadas no han corregido por entero el defecto original; cierta parte de la trama urbana y de lo que se habita en plena huerta sigue descansando sobre las acequias, que continúan sirviendo de alcantarillado. No es que se desvíen vertidos de las depuradoras, es que muchos ciudadanos, sin saberlo, vierten sus aguas mayores y menores a las acequias, que van a dar a la mar, y la otra parte es que a todos se les cobra en el recibo del agua el canon de saneamiento, incluidos los desagües que no se sanean.