ACEQUIAS CON CAUDALES ECOLÓGICOS

VICENTE LLADRÓ

No me dirán que no tiene buenos motivos 'Juan Labrador' para sentirse confuso y permanentemente atosigado. Después de insistirle tantísimo durante décadas en las bondades a ultranza del riego por goteo, hasta quedar plenamente convencido, y rendido por los resultados prácticos, ahora le vienen susurrando que, hombre, tampoco queda tan mal lo de regar 'a manta', como siempre, que igual ni se malgasta agua, y de paso se evitarían problemas de compactación y salinización en los suelos, y los pequeños cauces llevarían al menos pequeños caudales, que a su vez servirían para mantener pequeñas poblaciones (autóctonas) de plantas y animales.

Es sorprendente la capacidad de evolución que pueden experimentar algunas personas y colectivos. Donde dije digo, digo Diego. Porque, en resumidas cuentas, aquellos cantos y alabanzas sin fin que ensalzaron el goteo, incluso por encima de las realidades diferentes que siempre hay, a toda costa, para todos los casos, sin importar nada más, porque sí..., partían de las mismas fuentes que ahora se están pasando al otro lado y abogan por recuperar las acequias y los riegos a manta. Ara, mare. Quizás no tarden en pedir también trasvases, de normal tan reacios. Ya no dicen aquello de que llenar un campo de agua era despilfarrarla, y no aceptaban que les dijeran que no era así, que en las huertas tradicionales, con las parcelas milimétricamente niveladas, eso que parecía una balsa enorme apenas tenía dos centímetros, y que era la forma más racional de regar en estos casos, porque, además, no se podían improvisar infraestructuras para el cambio que pretendían.

De repente están por la labor de que se mantengan las huertas tradicionales. ¿Se ocuparán de mantenerlas quienes predican en tal sentido? ¿Comprarán los campos y se pondrán manos a la obra? No, se limitan a lanzar ideas, es lo suyo, y a ver si otros pican. Que no picarán ya, la suerte está echada. Les preocupa el paisaje huertano, el que trabajan otros, y no sólo el de la huerta de Valencia.

En Potríes, La Safor, geógrafos, economistas, ambientólogos, científicos, técnicos en patrimonio y algunos veteranos agricultores han lanzado la petición de que se protejan por ley todas las huertas históricas, y con ellas todo su patrimonio hidráulico: partidores, molinos, acequias... Y las acequias, con caudales ecológicos -¿dónde está el agua?- para mantener la fauna y la flora. Pero ¿no quedamos en que era preciso hormigonar y tapar las acequias, para evitar fugas de agua y que no se ahogara nadie? ¿No empezamos a cambiar acequias por tuberías para ahorrar agua a ultranza y racionalizar el riego? Ahora que la mayoría de riegos que dependen del Serpis van a ponerse a goteo, temen el fin de las acequias y resucitan sus virtudes. Igual han hecho ya tarde.

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