Urge gramática de caritas para móvil

Todos hemos empezado a cambiar la idea por el ideograma y el sintagma por el emoticono en nuestros textos de móvil

ESTEBAN GONZÁLEZ PONS

Hace diez años publiqué un libro de poesía titulado @-}- (el caligrama de una rosa, formado por la arroba, la llave y dos guiones). Cada uno de los poemas era un mensaje SMS compuesto en mi llorado Nokia 6230. Sostenía que la literatura debe adaptarse al habla común de su tiempo histórico y que, transmitida oralmente, copiada a mano o repartida en pliego de cordel, responde a la anatomía alfabética de sus lectores. Por eso escribí esas poesías en un teléfono, por entonces mi generación caligráfica empezaba a relatar sus desvelos e intimidades en mensajitos. La primera noticia de un divorcio por descubrimiento del amante escondido en el móvil, en vez de en el armario, me llegó en esa época. Sin embargo, poco podía imaginar que aquel atrevimiento tipográfico fuera a quedarse viejo tan deprisa. Los nuevos poetas ya producen sin disimulo tuits por sonetos. Y mis contemporáneos han sustituido aquellos ortopédicos pictogramas caseros en caracteres de imprenta que aparecían en mi poemario como la sonrisa :-) o la lágrima :"< por flamantes caritas y figuritas ofrecidas directamente por el fabricante del móvil en el propio teclado. Es la cuesta abajo de la palabra escrita.

Ministros, recién casados, banderilleros o belgas, no importa lo raro que se sea, todos hemos empezado a cambiar la idea por el ideograma y el sintagma por el emoticono en nuestros textos de móvil (por desgracia, el 'guatsap' es lo único que redactan el 80% de los españoles). En lugar de escribir, no sé dos cosas que yo escriba mucho, conejo o plátano por ejemplo, sin ambages pongo en su lugar la imagen del animalillo juguetón o del fruto comestible. Las caritas amarillas se han vuelto tan importantes que la Real Academia debería incluirlas en su diccionario y así ayudarnos de paso a utilizarlas correctamente.

Un corazón significa 'te quiero', eso es obvio. Aunque los hay de diferentes colores y con distinta semántica, advierto. Pero, ¿y un beso corazón? ¿Es un beso apasionado? Pues no está claro puesto que también se lo envío a mis papás. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿A partir de qué grado de confianza se puede remitir una carita con beso corazón sin que se malinterprete? O, más importante, ¿cuántos besos corazón se aconsejan al final de un mensajito? ¿Tres para tu actual pareja, dos para tus hijos y uno para el tonto de tu ex? ¿Varias filas compulsivas quieren decir: 'Esteban on fire'? No sé, urge una gramática de caritas sonrientes para maduritos enamorados de su Amor como yo.

La sevillana de rojo, el arroz con cosas, el guiño sacando la lengua, el gato con corazones en los ojos o la caca que ríe, exigen una tesis doctoral de semiótica. Si seguimos permutando palabras por imágenes algún día reemplazaremos también voz por muecas. Tal que en un planeta de simios con móvil y wifi. Y yo con mi @-}- como un gilipollas, madre.