«Hasta que aquí no haya un muerto no se va a solucionar»

ONTINYENT
Rescate de una
mujer en el barrio
de la Canterería. 
/ jesús signes
ONTINYENT Rescate de una mujer en el barrio de la Canterería. / jesús signes

Los afectados del barrio de la Canterería lamentan la falta de avisos de la Policía Local durante la noche Ontinyent sufre el principal impacto de la mayor tromba en un siglo

MANUEL GARCÍAONTINYENT.

Varios vecinos arrastran sus maletas entre el barro. Con rostro cansado y algo confundido, han recopilado algunas pertenencias y salen de sus casas hasta que se les permita volver a ellas. El barrio de la Canterería, en Ontinyent, sufrió toda la ira del río Clariano, que se desbordó durante la noche y que obligó a realizar, hasta bien entrada la mañana, una veintena de rescates por parte de los bomberos y de efectivos policiales.

Cristian es uno de los vecinos más indignados y el que más ganas tiene de contar su historia. El alcalde de la ciudad, Jorge Rodríguez, en su visita a la barriada, es de los primeros que soporta sus quejas, que acepta con estoicismo: «Como se muera alguien la culpa la vais a tener vosotros», le espeta culpando en general a la clase política. Poco después insiste en su idea: «Estamos indignados. Que arreglen esto porque es una vergüenza. Y que lo hagan antes de que haya algún muerto». Es consciente de que no hay una solución fácil, pero pide un proyecto que les permita dormir por las noches, algo que no pudieron hacer en una jornada que ya queda para la historia de la ciudad por la cantidad de lluvia caída.

Poco después, y pese a la noche sin pegar ojo y llena de tensión, él mismo «y mi mujer, que está embarazada de nueve meses», se han puesto manos a la obra para comenzar a limpiar su hogar, lleno de agua y barro. A la vez, las primeras máquinas llegan al barrio para ayudar en esta labor.

«Me he ido de casa a las seis, cuando tenía el agua por las rodillas», explica una vecina

«Aquí hay niños, hay personas mayores -dice mientras señala a su alrededor- y no es la primera vez que pasa algo aquí. En el pueblo se han hecho muchas inversiones, que me parecen muy bien, pero esto han de afrontarlo cuanto antes», comenta este vecino.

Tanto Cristian como Sonia, otra de las vecinas afectadas, coinciden en lamentar la falta de avisos por parte de la Policía Local para advertirles de la tromba de agua que literalmente se les venía encima: «Yo he decidido irme de mi casa hacia las seis de la mañana cuando el agua me llegaba hasta las rodillas», explica Sonia. «Me he ido con lo puesto porque he visto que el agua seguía subiendo y no había marcha atrás», manifestó.

Y es que algunos agentes de la Policía Local reconocieron, en declaraciones a LAS PROVINCIAS, que la situación se desbordó en apenas una hora debido a la violencia de las precipitaciones: «A las cuatro de la madrugada pasamos por aquí y estaba todo tranquilo. Luego, de 4.30 a 5.30 todo se desbordó y ya no pudimos avisar».

En el recuerdo de estos vecinos queda una inundación similar que tuvo lugar hace pocos años, «pero no fue tan intensa como ésta», reconoció Cristian.

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