El móvil al volante deja 40 multas al día en la Comunitat Valenciana

Una persona manipula el teléfono móvil en su vehículo. / i. marsilla

Este año ya han sido 'cazados' casi 5.000 valencianos pendientes de la pantalla en vez de la carretera | El número de conductores que acaban sancionados por esta infracción se eleva un 11% en la Comunitat

J. A. MARRAHÍVALENCIA.

Da igual que sea para mandar un mensaje de WhatsApp, realizar una llamada urgente, enviar música por 'bluetooth' al reproductor del coche o consultar una localización... Las manos deben estar quietas o en el volante. Tanto en marcha como en los semáforos, el teléfono móvil es un peligro y por eso la DGT está centrando todos sus esfuerzos en erradicar su uso durante la conducción. Ayer finalizó la campaña estatal contra las distracciones, muy centrada en combatir la fiebre del celular al volante, motivo de 40 sanciones al día en la Comunitat.

Según fuentes de la Jefatura Provincial de Tráfico de Valencia, en la región hemos pasado de las casi 15.500 sanciones que se impusieron por este motivo durante 2017 a las 17.200 del año pasado. Es un incremento del 11 %. En lo que llevamos de año, y hasta el pasado 30 de abril, casi 4.700 conductores pasaron de sostener el teléfono a sujetar la multa, que conlleva el pago de 200 euros y perder de tres puntos del carné.

Basta un paseo por la ciudad para encontrarse con infractores de teléfono en sus diferentes modalidades. La mayoría son los que se quedan ensimismados en sus quehaceres digitales ante un semáforo que ya se ha puesto en verde. Sólo reaccionan cuando el de atrás toca el claxon o cuando se percata de que numerosos coches pasan ya por su lado mientras su desatención y falta de arranque bloquea un carril. Pero también los encontramos a las dos ruedas, pedal y mano en el manillar con la otra en el móvil. Sin olvidar a los peatones 'zombies', expuestos a un atropello o a chocar con lo que se ponga en su camino con tal de no perderse el último mensaje de WhatsApp de sus colegas.

Ni drones, ni cámaras ni helicópteros. El móvil al volante lo detectan los policías y guardias civiles

Además de la baja percepción del riesgo en estas distracciones, policías y guardias civiles detectan «cierta confianza por parte de los infractores de que no les van a pillar». Nada más lejos de la realidad. La misma desatención a la conducción hace que no se percaten cuando una moto con agente uniformado se aproxima. Ni drones, ni helicópteros, ni cámaras. Cómo confirman desde Tráfico, el principal medio de detección, hoy por hoy, es la mirada vigilante de los policías y guardias.

Según indicaron fuentes de la Policía Local de Valencia, en la ciudad se impusieron el año pasado casi 3.500 sanciones por la conducción con móvil. En lo que va de año son más de 1.600 los multados por estar más pendientes de la pantalla que de lo que sucede a su alrededor en las calles, según las fuentes del cuerpo municipal.

El catedrático valenciano de seguridad vial Luis Montoro no es partidario de prohibir el uso absoluto del teléfono en los coches. En una reciente entrevista que publica la DGT aboga por restringir su empleo «sólo para aquellas funciones que contribuyan a la seguridad en la conducción y no lo contrario, que lamentablemente es lo más frecuente». Para el reconocido experto de la Universitat de València (UV), las compañías de telefonía móvil podrían colaborar «avisando en la información del móvil de sus peligros cuando se conduce, añadiendo funciones como el 'modo coche' similar al de los aviones o colaborando con expertos y administraciones en estudios sobre los riesgos y la seguridad que se derivan».

Si falla la educación, el sentido común o el temor a las graves consecuencias, Montoro no lo duda: «Es una de las causas más frecuentes de accidentalidad», reflexiona. «Un vez informada la población, si un conductor sigue usándolo, hay que aplicar la dureza sancionadora, con penas muy severas como en el norte de Europa, en especial en Inglaterra». El problema que aprecia el catedrático en nuestro país «es que hay muy poco riesgo percibido de ser sancionado». El investigador vial también pone sobre la mesa que hay «pocos efectivos policiales para controlar los más de 33 millones de vehículos que tenemos». Pese a esta escasez, durante el último año en la región se pusieron multas por un valor total de 3,4 millones.