El ministerio aprueba otro trasvase al Segura pero advierte que los reducirá

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ayer en el Congreso. / efe
La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ayer en el Congreso. / efe

Teresa Ribera afirma que la transferencia es «un recurso extraordinario» y lo reserva para «momentos de necesidad»

J. SANCHIS VALENCIA.

Una de cal y otra de arena. El Ministerio de Transición Ecológica aprobó ayer un trasvase al Segura de 38 hectómetros cúbicos en el mes de julio. Pero al mismo tiempo lanzó una advertencia: Este recurso no puede ser algo ordinario y se debe reservar para momentos de necesidad.

La comisión de explotación del trasvase, un órgano eminentemente técnico, acordó en la reunión de ayer autorizar la transferencia de 38 hectómetros cúbicos al Segura. No tenía más remedio. Le obliga el estricto cumplimiento de la ley. El Memorándum firmado en 2013 por la Generalitat, el Gobierno de Castilla-La Mancha y los regantes establece que si en el mes de julio las reservas de Entrepeñas y Buendía superan los 688 hectómetros cúbicos, se podrán trasvasar 38 hectómetros cúbicos. En estos momentos la cantidad embalsada ronda los 700 por lo que se cumplían todos los requisitos legales. «Se constata la condición de Nivel 2 que implica una autorización automática», explicaron fuentes del ministerio.

Pero al mismo tiempo la ministra Teresa Ribera se encargó de dejar claro en el Congreso de los Diputados que con el nuevo Gobierno la filosofía ha cambiado. Las transferencias son «un recurso extraordinario» destinado a los «momentos de necesidad».

La ministra anuncia en el Congreso un cambio en la política hídrica del Gobierno

Para Ribera, que ya originó la pasada semana una polémica por su posición contraria a los trasvases, las transferencias hídricas «no están prohibidas, pero sí es algo de carácter extraordinario». En su opinión, el uso está justificado cuando se trata de garantizar el agua para el consumo humano.

La ministra considero que la política de aguas «es extraordinariamente sensible, importante y estratégica y por ello es imposible basarla sobre la decisión de proporcionar tanta agua como se demanda». Ante ello, reconoció que «mientras no haya otra alternativa habrá que hacer uso del trasvase». Sin embargo, añadió que basar esta política en el mantenimiento o ampliación de grandes infraestructuras, «es más que dudoso» y si se contempla cada una de las cuencas como sistemas, las aportaciones que pueden ofrecer de manera puntual las desalinizadoras «son una buena opción».

Una posición muy alejada de la de los regantes quienes recuerdan que el trasvase es algo ordinario para abastecer a las necesidades de la población y del regadío del sur de Alicante, Murcia y algunas zonas de Andalucía.

Al mismo tiempo, la comisión de explotación también hizo una previsión de la futura evolución del agua embalsada en el próximo semestre. Atendiendo a estos datos, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, dejó entrever que nuevas aportaciones no están garantizadas. «Todos los parámetros apuntan a un progresivo descenso de las reservas en los embalses de los que se nutre el trasvase», destacó Morán.

Fuentes del departamento de Teresa Ribera subrayaron también la importancia de adoptar medidas para aumentar la autosuficiencia de los territorios que demandan agua de otras cuencas.

Las reacción de Castilla-La Mancha al nuevo trasvase no se hicieron esperar. Ya ha anunciado que tiene la intención de recurrirlo como ha hecho con todos los que se han aprobado recientemente. La consejera de Fomento del ejecutivo manchego, Agustina García Élez, dio un paso más y abogó por la necesidad de derogar el Memorándum que blinda los trasvases, al que se refirió como «una ley injusta», al tiempo que recordó que es una norma del Partido Popular. Será el primer trasvase aprobado por el gobierno socialista, pero García Élez apuntó que todo se debe a una ley del PP.

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