Más de 200 millones para las conexiones con la autopista

I. D. VALENCIA.

A falta de nueve meses para la liberalización (será efectiva el 1 de enero de 2020), la AP-7 se encuentra en la encrucijada de ver cómo todavía no se ha construido ninguna de las diez actuaciones planteadas por la Conselleria de Obras Públicas en un documento remitido al departamento de José Luis Ábalos en julio de 2018.

La petición del departamento de María José Salvador incluye siete enlaces nuevos y tres acondicionamientos de carreteras convencionales destinados a mejorar la conexión de la autopista con las localidades y, al mismo tiempo, evitar los problemas de congestión y siniestralidad en carreteras como la N-340 o la N-332.

De aquel documento, que supondría una inversión aproximada de 220 millones (aunque los contratistas lo elevan a un centenar más, unos 325), el ministerio sólo se limitó a señalar a finales de noviembre que habría que elaborar un protocolo para determinar las actuaciones y la programación de las obras y constituir una comisión técnica. Por ahora, no se ha firmado.

Tan sólo se ha plasmado la voluntad de Fomento de licitar este año la conexión sur de Oliva, que tiene un coste de 28 millones, y la ampliación y reordenación de los accesos de la N-238 de Vinaròs (14,9 millones). Sin embargo, de momento, sólo cuentan con la aprobación del proyecto de construcción y con el expediente de información pública, respectivamente.

Entre las actuaciones reclamadas figuran nuevos enlaces en Vinaròs-Morella, Benicàssim y Vila-real, la mejora de la capacidad del by-pass en Valencia o conexiones con Alzira, Altea, Alfàs del Pi y La Nucía.