Miles de cañas llegan a la playa del Marenyet arrastradas por el Júcar

El Ayuntamiento de Cullera volverá a mostrar a la CHJ el lunes en una reunión su malestar ante la falta de limpieza

ALICIA TALAVERA

alzira. Una de las consecuencias del temporal y que refleja la falta de limpieza en muchos de los cauces se pudo observar ayer en la playa de Cullera. La zona del Marenyet era un mar de cañas y suciedad que durante kilómetros ha ido recorriendo la provincia de Valencia a través del río Júcar hasta llegar a la desembocadura.

Una imagen llamativa que, por desgracia, se está convirtiendo en habitual en cada episodio de gota fría y que provoca cuantiosos daños en Cullera.

Por este motivo, el alcalde de Cullera tiene prevista una reunión con el presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) el lunes para pedir una solución a esta problemática.

El Ayuntamiento de Cullera lleva años exigiendo que se actúe en el cauce del Júcar para que la maleza no se deposite en sus playas y que la CHJ asuma los gastos de limpieza cuando las cañas destrozan esta zona del término. Y es que recuperar las playas tras el temporal supone un desembolso importante para el consistorio y, por desgracia, en los últimos años estos episodios son cada vez más frecuentes.

En la Ribera, la DANA de estos días ha sido menos intensa que en otros puntos de la provincia y no ha habido que lamentar grandes daños. Sin embargo, la gran cantidad de lluvia recogida estos días en zonas más altas provocó que en la tarde de ayer se desbordara el barranco de la Parra, en Carlet. Por precaución, el Ayuntamiento cerró varios caminos rurales cercanos a este cauce como son la Parra, Depòsits, Casa Blanca y camino Canal.

«Nadie debe cruzar estos caminos porque el agua llega con mucha tierra y ramas y puede arrastrar los vehículos. Queremos prevenir para que no pase nada grave», explicaba la alcaldesa de Carlet, Maria Josep Ortega.

El agua que ha caído en los últimos días en el interior de la provincia de Valencia está llenando cauces que normalmente estaban secos. Ortega señalaba que el barranco del Riu Sec «no se veía así de lleno desde la pantanada».

Un aumento del caudal, también en el río Júcar, que ha hecho que Alzira ponga todas sus miradas en él con temor a posibles inundaciones. Durante la jornada de ayer el embalse de Bellús comenzó a laminar agua de forma escalonada y la CHJ informó de que no se preveían más desbordamientos en esta zona.

Alzira cortó por precaución el camino de los Tollos y el barranco de la Reva. L'Alcúdia también cerró al tráfico algunos de sus caminos rurales.

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