55 menores viven bajo vigilancia policial ante la violencia machista

Más de 150 jóvenes se han convertido en maltratadores en el último lustro antes de la mayoría de edad y hay condenados hasta con 14 años

J. A. MARRAHÍ VALENCIA.

Ya hay agresores machistas condenados con 14 años. Es la tristísima y preocupante demostración de que los ideales de igualdad y respeto a las decisiones sentimentales entre parejas no está calando lo suficiente en la juventud. Las nuevas generaciones tienen siempre la clave del futuro, pero a juzgar por las últimas cifras del Poder Judicial, el problema de la violencia machista en la Comunitat a edades tempranas.

Unas pocas cifras lo demuestran: 55 chicas menores de edad viven bajo control policial tras ser víctimas de malos tratos, según consta en los últimos datos sobre el sistema Viogen que maneja la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género. Las estadísticas del Poder Judicial revelan que 164 adolescentes han acabado con sentencias por delitos de violencia machista cometidos en la región. El número de condenados entre los 14 y los 17 años lleva tres años consecutivos en aumento y ha crecido un 67% en media década. Sólo el año pasado fueron penados cinco menores de edad de entre 14 y 15 años. Maltratadores en plena adolescencia.

Julia Ruiz es psicóloga y lleva ocho años velando por las mujeres desde la Unidad de Protección de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional. Según expone, la violencia en el noviazgo adolescente es un problema «creciente en denuncias, casos observados y órdenes de protección». Lo resume en una idea: «la violencia psicológica y control sobre la víctima es, entre los 16 y 25 años, superior a la de cualquier otra franja de edad». Hay «más pellizcos, más escupitajos, más empujones, golpes contra la paredo ataduras».

Una psicóloga de la Policía Nacional advierte: «Controlar el móvil es maltrato»

En su trabajo ha conocido extremos en la conducta de dominación de algunos jóvenes. Como la de un chico que imponía a su pareja la obligación de practicarle felaciones el tercer día de su menstruación, todos los domingos y el día 3 de cada mes. La agente asegura que proteger a víctimas menores es «más difícil aún que hacerlo con adultas». Son víctimas «con cerebros y mentes aún en desarrollo y sin filtros» ante los datos externos. No siempre calan los consejos familiares y no se miden bien las consecuencias o riesgos. Ruiz ha constatado en persona la peligrosa aceptación de ideas equivocadas: «Le perdono porque lo ha pasado mal», «me controla porque me quiere mucho», «soy suya»... Y alerta de modelos literarios como 'Cincuenta sombras de Grey' en los que él es «un acosador y un maltratador, pero ellas lo ven bonito».

A Ruiz le preocupa que uno de cada cuatro jóvenes de entre 15 y 29 años considere «normal» los celos o controlar a la pareja. Según lamenta, «hay muchísimos jóvenes que piensan que las únicas formas de violencia de género son agredir e insultar». Y lanza una advertencia a los posesivos: «Controlar el móvil de tu novia también es maltrato».

Otra voz experta es la de Alicia Bayarri, presidenta de la sección de Violencia de Género del ICAV y especialista en menores. Se muestra igualmente preocupada por el «repunte alarmante» de casos en esta franja de edad con «chicas cada vez más jóvenes en casos cada vez más graves». Para la letrada, «falla una educación adecuada desde el nacimiento, tanto en familias como en centros educativos». Además, «el aumento masivo del uso de redes sociales y el acceso con cada vez menos edad sin control adulto es caldo de cultivo ideal para ciertos delitos».

Desde su experiencia, «no existe un perfil de victima joven de maltrato. Cualquiera puede sufrir la espiral de la violencia». Los padres, «aunque muchos lo intentan, han sido educados con estereotipos que están lejos de la educación en igualdad». Además, «los jóvenes se enfrentan a influencias externas como determinado tipo de música, programas televisivos o publicidad que suponen un obstáculo añadido».

Desde su perspectiva, la mejor vacuna contra el maltrato es «educación en igualdad y la implicación de toda la sociedad». Desde la justicia, «sólo se gestiona el fracaso de la sociedad, por tanto la solución» a la violencia machista «ni puede ni debe ser jurídica». María Ángeles Jaime es presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis. Para ella, la clave es «acabar entre todos con los estereotipos sexistas, el de percibir los celos como amor o creer los mítos del amor romántico». Según los expertos, todo se reduce a comprender, desde bien pequeños, que la libertad de una persona con sus sentimientos debe respetarse siempre. En cualquier circunstancia.

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