Medio Ambiente olvida el sellado de vertederos y la ley de espacios naturales

Maquinaria en el vertedero de Fontcalent en Alicante. /LP
Maquinaria en el vertedero de Fontcalent en Alicante. / LP

La conselleria también incumple el compromiso de regular los agentes medioambientales y no establece un protocolo ante el cambio climático

J. S.

El sellado de los vertederos ha sido objeto de atención del Consell durante varios de sus 'retiros' semestrales. En el de invierno de 2018, celebrado en Benicarló, el ejecutivo valenciano anunció un plan, el Pasea, para el cierre y recuperación de una treintena de estas infraestructuras ya sin uso. La iniciativa no venía de nuevas, ya que en marzo de 2016 el entonces secretario autonómico, Julià Álvaro, ya había publicitado una propuesta similar que también quedó sin efecto. Año y medio después de la reunión de Benicarló la actuación del Consell en esta materia se ha limitado a Basseta Blanca y La Murada . Hasta el momento están pendientes los proyectos anunciados de Vinaròs y Benicarló pero no ejecutados.

Uno de los objetivos marcados para la Conselleria de Emergencia Climática y Transición Ecológica en el último seminario, celebrado hace un par de semanas en Montanejos, fue el sellado del vertedero de Vinaròs. Esta actuación también era una de las definidas en la reunión de enero de 2018. Año y medio después el Consell vuelve a ponerse los mismos deberes.

El Pasea (Pla Autonòmic de Segellat d'Abocadors) fue establecido en el seminario de invierno de 2018 y establecía la actuación sobre una treintena de vertederos con un presupuesto de 20 millones de euros a lo largo de dos décadas. Hasta el momento sólo se ha hablado de sellar cuatro ubicaciones (Basseta Blanca, La Murada, Benicarló y Vinaròs), muy lejos de los 30 fijadas como objetivo del plan. Además, en los presupuestos autonómicos para este año la Generalitat destina 1,5 millones a este tipo de actuaciones.

Leyes aparcadas

Pero este no es el único objetivo salido de estos seminarios que todavía no ha terminado de concretarse. Es el caso de la ley de Espacios Naturales, fijada en Morella en el invierno de 2016. Esta norma quedó atascada durante su tramitación al final de la pasada legislatura.

Otra de las propuestas del ejecutivo del Botànic que ha quedado aparcada es la aprobación de una nueva ley de agentes medioambientales. Es un objetivo que también se fijó en la primera reunión del Consell en el invierno de 2016. Con ella se pretendía crear un cuerpo valenciano además de potenciar grupos especializados como el de investigación de incendios forestales.

Tampoco se han dado pasos para la aprobación de una ley de cambio climático, uno de los objetivos fijados en la reunión de invierno de 2019 y que se ha vuelto a poner sobre la mesa en el primer encuentro de la nueva legislatura.

La elaboración de una ley de caza sostenible también ha quedado en el olvido. El objetivo era, según se decía en la declaración de la reunión de Morella en invierno de 2016, «reforzar la perspectiva de la caza como una actividad de la gestión sostenible de los recursos naturales del territorio».

En el verano de 2016 también se fijó la elaboración de un plan de uso del fuego en el medio natural, que está sin concreción.

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