Marzà recupera la ley de educación y la oposición le afea los varapalos judiciales

El conseller Vicent Marzà. / i. m.
El conseller Vicent Marzà. / i. m.

El PP le acusa de utilizar la enseñanza pública para «hacer país», Ciudadanos critica que haya 12.000 alumnos en barracones y Vox pide el distrito único

J. B./EP

valencia. El conseller de Educación Vicent Marzà se comprometió ayer a impulsar antes de 2023 una ley integral valenciana de educación sin «sectarismos» para «tener una escuela que mire de igual a igual a los sistemas más prestigiosos de Europa». La novedad es el plazo, pues la medida se desveló en la anterior legislatura, si bien no pasó de un proceso de participación del que no se han conocido las conclusiones. Algo parecido a lo sucedido durante la mañana con el anuncio de desbloquear la financiación universitaria, prometida pero sin concretarse.

Marzà invitó a los partidos a «ser capaces de dejar de lado los sectarismos y sentarse en la misma mesa» durante la presentación en Les Corts de los retos para este mandato. Además, defendió que será «la legislatura de la revolución en innovación educativa» y de «una apuesta inequívoca por todas las lenguas». Marzà defendió su primera etapa como «una pequeña revolución» -en el sentido de recuperar docentes y aumentar medidas sociales de ámbito educativo- y llamó a seguir esta línea. Además, destacó que su equipo trabaja para «eliminar privilegios» y conseguir que la educación sea un ascensor social. También aludió al plan de choque para la FP.

En cuanto a la oposición, Beatriz Gascó (PP) repasó las numerosas sentencias contrarias a las políticas educativas y criticó que «use la educación pública como caballo de troya para 'hacer país'». Mercedes Ventura (CS) denunció «políticas estalinistas de señalamiento ideológico», con «directrices copiadas de la Generalitat de Cataluña», y tachó de «irresponsabilidad» que continúe cuatro años más cuando hay 12.000 niños en barracones. Desde Vox, Llanos Massó aseguró que su «valenciano catalanizado» supone un ejemplo de que «no es necesaria la inmersión lingüística» y exigió la recuperación del distrito único.

En la réplica, Marzà se refirió al fallo que frena la bajada de ratios, que sí se ha permitido en Galicia, aludió a que es imposible físicamente planificar las aulas sólo en base la demanda social de las familias y defendió los cuestionarios sobre el uso del valenciano distribuidos en los centros asegurando que ya eran utilizados en la etapa del PP.