MARZÀ 007 PROMOCIONA LA ESCUELA DE ESPÍAS

España quedó atrás. El país de los catacianos es un territorio imaginario habitado por catalanes sobrevenidos que hasta entonces se hicieron llamar valencianos. Se trata de una república feliz, progresista y ecofeminista, una república que logró escapar de la opresión del centralismo para compartir un destino fraternal con los otros pueblos liberados

MARZÀ 007 PROMOCIONA LA ESCUELA DE ESPÍAS
FRAY FUSET

Se hace saber

Que el Palacio está cerrado a cal y canto, que el calor de estas semanas es insufrible. Y que el país de los catacianos vive días calinos en los que no conviene salir ni apurarse, de ahí que el Princeps vaya a demorar, y ya serán siete meses, su comparecencia ante la Asamblea de la república. Máxime cuando las aguas de la Albufera bajan turbias y ya hemos atravesado el primer gran incendio del verano, en Beneixama. Malas lenguas, no obstante, van diciendo que Ximo I anda encogido, timorato, evitando responder al pábulo sobre los negocios de su hermano y los réditos patrimoniales obtenidos por obra y gracia del banquero Illueca. Falso; que el banquero Illueca responda de sus actos en la asamblea o en el tribunal, siempre habrá un banquero para pagar los descosidos del gobernante, pero la conciencia del Molt Honorable vaga tranquila y lo más que precisa en estos momentos es algo de descanso estival.

Se hace saber, además

En efecto se ha llamado a consultas a Marzà, el Secretario de Escuela y Propaganda, para aclarar responsabilidades en un caso de espionaje del que el Princeps es ajeno por completo y se ha enterado por los periódicos («escríbelo así, Fuset»). Marzà es uno de los nuestros, y le resulta grato al Princeps, sobre todo desde que se ha propuesto orillar el horizonte de Purísima Oltra, pero también cae en excesos y prisas que nos acaban perjudicando ante el enemigo mesetario. Ha reconocido el secretario que ha entregado dádivas a la editorial que patrocina a los hermanos catalanes perseguidos y que también ha subvencionado a la entidad que registra los recreos de los chiquillos catalanes para comprobar si los niños, cuando nadie los observa, hablan catalán, o cataciano, o esperanto, o la lengua del demonio centralista. Y que no hay mal ni peligro en ello, aunque ladren los perros mesetarios, porque la república sigue amenazada y hemos de usar todos los instrumentos al alcance para defendernos, incluyendo si hace falta las cloacas. Propone además el secretario un nuevo manual escolar (editado en Burgos en 1940, pero actualizado por la AVL de Ramón Ferrer) titulado 'Así quiero ser, el niño del nuevo estado', en el que los infantes adquirirán definitivamente sus convicciones más catacianas bajo el principio de que «el que obedece no se equivoca nunca», conforme a la versión original. Se accede a todo con la aprobación unánime del Consejo, si bien se recomienda que el proyecto se resuelva sin publicidad ni ruido. Y en caso de que sea descubierto, se niegue con rotundidad.

También ha de saberse

Ximo I ha mandado a este cronista de misión diplomática a la Casa del Regidor, «tú que fuiste uno de sus muchachos más queridos, a ti te dirá las cosas a la cara». Quiere saber el Molt Honorable si tiene a Cuco Ribó de su lado, si respetará el espacio de Prometedora Sandra («y dile a ella que no se confíe nunca»), si el ahora llamado también Rodillo de Manresa no se constituirá en un contrapoder para nuestro Molt Honorable. Ribó es una incógnita para Ximo I, no acaba de comprenderlo y su historia es legendaria; se dice que hace setenta años ya tenía setenta años. Que fue secretario de Negrín en Valencia, que él sabe lo de las checas y lo del desollamiento de Andreu Nin y lo del expolio del oro del Banco de España, que bajó luego con los maquis por los Pirineos, y con Fidel por Sierra Maestra, y estuvo en la pacificación soviética de Praga y Budapest. Se dice todo eso y que se cayó del caballo cuando se derrumbó el muro de Berlín. Entonces, al quedarse sin religión oficial, se compró una bici, plantó unos cebollinos y se hizo adicto a la ideología de las TLTL (Todas Las Tardes Libres). Le preocupa al Princeps que el alcaide, ahora con poder y partidarios en sus manos, aplique su rodillo también a Prometedora Sandra y no se conforme con quitarle asesores, rango y competencias a la oposición fascista del consistorio. Y quede pues así recogido en esta crónica.

Finalmente, se hace saber

Ha llegado noticia a Palacio de la llamada Cena de los Excombatientes (del PP), ansiosos por encontrar un cristo mutilado al que becerrear; por eso miran con arrobo a Paco Camps. Les sirve Camps, el exprinceps se ve como un nuevo Cid capaz todavía de ganar batallas después de muerto si mantiene la cruz bien sujeta al pecho mientras alancea moros aquí y allá. Los suyos ya no le llevan la contraria, para qué, si no distingue los molinos de viento. Las facciones de la oposición pepera siguen descoyuntadas, por fortuna. Tras unos meses de coquetear con Vox, los excombatientes le buscan ahora las vueltas a Alternancia Bonig, quien sigue encerrada en sus aposentos. Leemos que lo del viernes en la fonda de Alboraya fue como la resurrección de los zombies, el futuro en forma de akelarre: son aquellos que ganaron tantas elecciones a la izquierda y con tanto desenfreno que se las hicieron perder después a sus sucesores. El gran maestre del encuentro fue el exsenador Agramunt el Recto, un hombre de familia, fiel y desinteresado, alguien que alcanzó la cima del mando político y empresarial por sus pocos medios, sin apellidos ni matrimonio, ni más ayuda que sus ganas permanentes de trabajar, luego fue amigo íntimo de la democracia azerbayana pero su austeridad le llevó a rechazar ligas, perfumes y lisonjas: «uno tiene una edad y ya no está para eso». O sea, un referente moral. Pero no hay peligro para la república cataciana, Muñidor Mata quitó importancia al evento. «Si en la intriga no anda metido Zaplana (que sigue en su destierro particular de Benidorm) estos no llegan ni a la playa, son sólo unos aficionados, una reunión de jubilados echando la partida de dominó».

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