El local social de la discordia

Vecinos de El Collado, aldea de Alpuente (Valencia), ante el local habilitado como hogar social y que se convertirá en alojamiento rural. / lp
Vecinos de El Collado, aldea de Alpuente (Valencia), ante el local habilitado como hogar social y que se convertirá en alojamiento rural. / lp

El Ayuntamiento de Alpuente adjudicó el inmueble como casa rural tras quedar desierta la licitación como bar y descarta dar marcha atrásVecinos de El Collado reivindican el uso de un edificio restaurado con subvenciones

INÉS HERRERO VALENCIA.

En pleno debate sobre cómo frenar la despoblación rural, hay situaciones que reflejan la controversia sobre la mejor forma de 'dar vida' a los municipios donde escasean los vecinos. Como la surgida en torno al uso de un local municipal en El Collado, una pequeña aldea de Alpuente situada a un centenar de kilómetros de Valencia y limítrofe con la provincia de Teruel.

Se trata de la antigua Casa de la Maestra, rehabilitada como local social municipal con fondos públicos, como los 45.000 euros del Plan Provincial de Obras y Servicios 2016 de la Diputación. La intención del Ayuntamiento de Alpuente era poner en marcha un local con servicio de bar y en otoño de 2017, al acabar las obras de la planta baja, lo sacó a licitación «en condiciones similares» a las de otras instalaciones de este tipo, pero nadie se presentó.

En una aldea con 37 empadronados y apenas una veintena de residentes durante todo el año, la licitación quedó desierta. Según explica la alcaldesa de Alpuente, Alicia Pérez, hasta el verano pasado el local «estuvo a disposición de los vecinos y no se pusieron de acuerdo para gestionarlo, siguieron reuniéndose en el 'teleclub'», por lo que «el Ayuntamiento entendió que un edificio en el que se había realizado una inversión no podía quedar sin uso».

Ante el «interés por parte de una empresa en invertir para acabar de habilitar el edificio como alojamiento rural, se sacó a licitación junto con otros tres» y se adjudicó a una firma que «ofertará más de cincuenta plazas de alojamiento, lo que generará actividad y creará empleo».

Esos argumentos, no obstante, no convencen a buena parte de los vecinos de El Collado, que constituyeron una asociación desde la que reivindican «la necesidad de dar servicio a los vecinos» con «un local social digno tras muchos años esperando un local en condiciones», apunta su presidente, Fidel Rubio.

Desde la asociación, que asegura superar ya el centenar de miembros, reclaman al Ayuntamiento que «rescinda el contrato y eso se quede para la aldea, no para un negocio», y así se lo trasladaron a la alcaldesa y a los miembros del pleno municipal.

«Nuestra intención es ir todos a una, no en contra de nadie, para defender lo que se nos dijo que iba a ser un local social», argumenta Rubio, dispuesto a agotar las vías legales para revertir una actuación en la que echan en falta «transparencia y diálogo» por parte del consistorio.

La alcaldesa replica que El Collado tiene «tres edificios municipales, dos disponibles para uso de los vecinos: el 'teleclub' y el edificio del horno que alberga también el antiguo consultorio médico», por lo que descarta dar marcha atrás en un proyecto llamado a dinamizar la zona.

Los vecinos señalan las deficiencias de esos locales y no se dan por satisfechos con el «compromiso de habilitar la planta baja del 'teleclub' para que puedan reunirse con mayor comodidad en cuanto haya una línea de ayudas». Para la alcaldesa, «es imprescindible dar uso» al «ingente patrimonio» municipal y, «en la medida de lo posible, que se puedan establecer actividades económicas que generen movimiento y contribuyan a evitar la despoblación».