La llegada de medusas más peligrosas amenaza las playas

Un ejemplar de medusa luminiscente fotografiado en Cerdeña./Hans Hillewaert
Un ejemplar de medusa luminiscente fotografiado en Cerdeña. / Hans Hillewaert

En menos de un mes se detectan en las costas de la Comunitat bancos de dos de las especies más nocivas del Mediterráneo

JUAN SANCHISValencia

El mar está experimentando grandes cambios y el hombre no es ajeno a estas variaciones. Los expertos han detectado una mayor proliferación de medusas en las playas del Mediterráneo en los últimos años, una tendencia a la que no escapan las costas valencianas como demuestra el hecho de que en apenas tres semanas se ha corroborado la presencia de dos de las especies más peligrosas de estos celentéreos. A fines de abril la carabela portuguesa hacia su aparición en distintos municipios alicantinos. Esta misma semana se han avistado ejemplares de medusa luminiscente (Pelagia noctiluca), con una picadura especialmente virulenta, frente a varias localidades castellonenses.

Los ejemplares de medusa luminiscente han aparecido en varias localidades costeras de la provincia de Castellón (Benicàssim, Castellón, entre otras) arrastradas por el viento y las corrientes marinas. Este celentéreo suele aparecer en enjambre y tiene una picadura especialmente virulenta por lo que hay que poner un cuidado extremo para evitar el contacto.

Helena Herrero, responsable del área de medusas de l'Oceanográfic de Valencia, explicó que es una especie autóctona del Mediterráneo que se mueve arrastrada a merced de las corrientes marinas y el viento. Se trata de un celentéreo que suele habitar en aguas profundas, pero el levante la ha empujado hasta las costas. Esta es, además, la época en la que suele aparecer (primavera y verano).

Herrero señaló que con la picadura se siente una quemazón en la piel, «parece que arde», explicó. Las reacciones dependen de la sensibilidad de las personas. Puede causar dolores de cabeza, vómitos, mareos, náuseas e irritación en la piel. En caso de sufrir un contacto, no hay que utilizar vinagre. «Es conveniente lavar con agua salada evitando cualquier tipo de frotamiento y acudir al centro médico más cercano», recalcó la bióloga de l'Oceanogràfic. Además, es conveniente examinar la herida para evitar que quede adherida alguna parte de la medusa, como los tentáculos.

La especie se caracteriza porque cuando se estresa produce destellos de luz que son especialmente visible por las noches. Posee unos tentáculos que pueden ser muy largos y finos por lo que su visualización no es sencilla. Además, alcanza una longitud de varios metros, según los casos.

Los expertos señalan que la aparición de estas especies no tiene porqué implicar una mayor presencia de estos celentéreos durante el verano. Pero José Tena, director del Instituto de Investigación en Medio Ambiente y Ciencia Marina de la Universidad Católica de Valencia (Imedmar), sí que relaciona la mayor proliferación de medusas en el Mediterráneo con comportamientos antrópicos. «Hay que concienciarse de que estamos influyendo en los cambios que están sufriendo los océanos», explicó.

El investigador subrayó que la mayor presencia de medusas en el Mediterráneo es «un síntoma de cómo estamos tratando al mar y a los océanos», en referencia al aumento de materias contaminates que se vierten.

Tena indicó que la presencia de medusas depende de varios factores como el régimen de lluvias, la climatología y el aumento de la contaminación. En este sentido, explicó que las abundantes precipitaciones que se han producido este invierno en la Comunitat pueden influir en su mayor presencia. «Las diferentes densidades propician corrientes marinas que facilitan la llegada de estos animales a las costas», afirmó el científico.

El director del Imedmar resaltó que con el incremento de la contaminación marina se ha detectado en los últimos años un mayor número de celéntereos en las costas. En concreto, se refirió a que la medusa luminiscente aparece en ciclos de seis años.

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