Jugarse la vida en la autovía

Un grupo de turistas espera para cruzar la CV-500 en El Saler. / LP
Un grupo de turistas espera para cruzar la CV-500 en El Saler. / LP

Los peatones cruzan la CV-500 por la calzada debido a la falta de la pasarela derribada en El Saler

P. MORENO

Jugarse la vida literalmente. Eso es lo que hacen a diario las personas que cruzan la calzada de la autovía de El Saler, la CV-500, desde que un camión arrancara esta semana la pasarela peatonal hace unos días. La Conselleria de Obras Públicas ha acelerado la reforma de la carretera para habilitar un paso de peatones regulado por semáforo, aunque hasta entonces el riesgo es evidente y atestiguan varios vídeos de viandantes.

La cuestión es que el puerto de El Saler, donde amarran doce embarcaciones que trabajan en el embarcadero del Pujol y hay otras tres con base en los primeros pantalanes, registra un tráfico creciente de viandantes. Jaume Dasí, de la empresa VisitAlbufera, aseguró que el pasado año se llegó a 8.000 personas sólo en la venta de tiques, aparte de los vecinos que deben cruzar la carretera para trabajar en los arrozales del parque natural. Además, hay otras 40 barcas de particulares.

Por esta razón, la asociación Casa de la Demanà insistió en que se agilice al máximo al proyecto debido a la «peligrosidad que entraña el actual y único acceso al puerto». Como publicó LAS PROVINCIAS, la intención de la Generalitat es colocar un semáforo que se pondrá en verde para los peatones con un pulsador, así como alumbrado público y una mediana de 2,50 metros de anchura que servirá a modo de refugio en 280 metros a ambos lados del paso de cebra. La velocidad se reducirá a 50 kilómetros por hora.

Pero hasta que ocurra eso, los barqueros del puerto de El Saler tienen un problema. Dasí confirmó que no existe otro paso peatonal. «No se puede ir por el lado de la autovía hasta la rotonda que hay al final del pueblo porque está vallado», señaló, para indicar que la temporada turística que está a punto de terminar dará paso a las visitas de colegios. «En octubre tenemos ya un primer grupo de 36 alumnos, por ejemplo».

En el pueblo hay una tienda de alquiler de bicicletas para paseos por la Devesa, mientras que la visita se completa con un recorrido por la Casa de la Demanà y otro en barca por la Albufera. «Sin un acceso adecuado al puerto, tenemos un problema», resumió.

El concejal de Devesa-Albufera, Sergi Campillo, insistió en que el paso de peatones debe estar «lo antes posible», aunque lo lógico es que tarde varias semanas. El arranque de la pasarela a ambos lados sigue en pie a la espera de que las compañías de seguros hagan el peritaje de los daños causados. La remodelación del tramo se extenderá al menos sobre 560 metros de la calzada, además de los accesos desde el casco urbano de la pedanía y la parte del embarcadero, donde se incluye algo de jardinería para facilitar el recorrido.