Juanjo Vidal, el piloto del ultraligero fallecido en el accidente de Mallorca: un empresario enamorado del aire

Fragmento de una de las aeronaves siniestradas, en un campo de Inca. / efe/lliteres
Fragmento de una de las aeronaves siniestradas, en un campo de Inca. / efe/lliteres

La mujer de la víctima presenció la caída de la aeronave y el posterior incendio desde el aérodromo del que había despegado poco antes

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Dolor y consternación en el lugar del accidente. También en el aeródromo de Binissalem, del que Juanjo Vidal había partido junto con su amigo Gustavo y en el que la mujer del primero se temió lo peor al ver una columna de humo.

El hombre a los mandos de la aeronave que chocó con el helicóptero era un empresario valenciano afincado en Palma de Mallorca. De unos 40 años, casado y sin hijos, como aseguró a la agencia EFE un conocido del piloto y también aficionado al mundo del ultraligero. «Era un chaval estupendo», lamentaba ante los periodistas Juan Carbonell, que se presentó en el lugar donde cayeron las dos aeronaves siniestradas, junto al Camí Vell de Costix, entre Binissalem e Inca.

Según Carbonell, la esposa del fallecido le dijo que había presenciado lo ocurrido desde el lugar del despegue, en el aeródromo del primer municipio: «Su mujer lo ha visto desde el aeródromo de Binissalem; ha visto la humareda y me ha dicho que lo ha visto caer». Al parecer, se trataba del segundo vuelo que realizaba el valenciano en la jornada de ayer y nadie entre los testigos alcanzaba a explicar el porqué de la fatídica colisión en el aire.

El aficionado, casado y sin hijos, volaba habitualmente y hacía trayectos entre Baleares y la Península

Según declaraciones a LAS PROVINCIAS de un responsable del aeródromo mallorquín de Benissalem, Juanjo Vidal partió de las instalaciones aeronáuticas en torno a las 12.40 horas con rumbo al norte de la isla. Ignoraba cuál era exactamente su destino y qué pudo desencadenar el choque. Destacó la valía personal de Juanjo y su buen conocimiento del aire. «Desde luego, gozaba de una enorme experiencia, pues su afición era muy grande». De hecho, añadió, «volaba de manera habitual, incluso con trayectos entre Baleares y la Península en los que visitaba también su tierra».

El responsable del aeródromo lamentó profundamente su fallecimiento y el de las otras víctimas. Confirmó que Juanjo era valenciano, «aunque residía en Mallorca de manera habitual desde hace tiempo» y allí ejercía como empresario. El piloto valenciano atesoraba «al menos tres años de afición aeronáutica y llevaba uno vinculado al aeródromo de Binissalem». En aeródromo aseguran que era de los socios «con más horas de vuelo, no alcanzamos a entender cómo ha podido pasar algo así».

La aeronave siniestrada era de su propiedad, según las mismas fuentes. Se trataba de un Aeroprakt A22L2, una moderna aeronave biplaza con un aspecto próximo al de la avioneta construida en 2017 por esta empresa ucraniana.