Investigadores en precario

Concentración de investigadores de Fisabio ayer en Valencia. / Damián Torres
Concentración de investigadores de Fisabio ayer en Valencia. / Damián Torres

Más de 80% del personal de los centros trabaja con contratos temporales | Alcanzan la condición de indefinidos tras el proceso que marca la legislación laboral, pero no aparece reflejado ni en sueldo ni en funciones

MAR GUADALAJARA

Valencia. Han cambiado las batas por camisetas y el laboratorio por la calle. Los profesionales de la investigación sanitaria se sienten maltratados por la administración y dicen basta: «Basta de contratos temporales, basta de inestabilidad laboral, basta de pisar los derechos del personal». Con sus gritos quieren «despertar a los políticos y que sepan qué hacemos y quiénes somos». Son investigadores en precario. Ya han alcanzado la condición de indefinido tras pasar por el proceso que marca la legislación laboral vigente. Pero sus contratos no lo reflejan, no tienen reconocidas ni sus funciones ni su sueldo. Cada seis meses dejan su proyecto y su labor a medias y van a la cola del paro.

La plantilla de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica en la Comunitat, (Fisabio) salió ayer a la calle para denunciar la temporalidad de los contratos: con más de 400 personas en plantilla, solo 77 son indefinidos. Más del 80% trabaja con contratos temporales. «Toda esta situación viene por la prohibición de hacer contratos fijos en el sector público y esto condena al personal, es ilógico», dice Julio Molla Ramírez, presidente del Comité de Empresa de la fundación, que explica como los contratos, «revisten una forma temporal fraudulenta», y no se ha realizado todavía su regulación.

Muchos de los profesionales de la investigación ya habrían pasado por los procesos necesarios y ya deberían poseer su condición de indefinido, «no la tienen y así se están vulnerando los derechos laborales adquiridos previamente y de forma legal por los trabajadores, todas estas personas, a pesar de haber trabajado durante años y a pesar de haber pasado ya por un proceso de selección, tendrían que concurrir de nuevo para poder acceder, otra vez, a través de otro proceso, lo que propone la administración es injusto», dice el presidente.

Pero no existen medidas para estabilizar al personal y el miedo se intuye entre quienes creen que podrían no volver de la cola del paro. Tienen miedo a que no les vuelvan a llamar y prefieran a otro, a pesar de haber acumulado méritos.

Ese riesgo al que se enfrentan con la temporalidad se podría evitar según el Comité de Empresa. Molla exige, «que a la gente que ha estado trabajando en estas condiciones tan precarias, se le reconozcan sus méritos y que se establezca un proceso extraordinario de estabilización con un marco adecuado para la incorporación de nuevo personal». El presidente aclara que no son una institución pública, y «no podemos regirnos por las mismas normas».

Los investigadores y el personal de la Fundación se suman a las acciones de protesta de la plantilla del Hospital La Fe. Su objetivo: aunar fuerzas para acabar con la precariedad laboral y establecer normas de gestión adaptada a su actividad. Febrero empieza con turbulencias para la Conselleria de Sanidad. Ayer volvieron a concentrarse en la puerta principal del centro, el personal del Instituto de Investigación Sanitaria de La Fe. Son 40 investigadoras las que esta vez han perdido su trabajo al no renovar sus contratos temporales. Ahora es el turno de Fisabio que se inició ayer con una concentración a las puertas de la sede de la Avenida de Cataluña.

Han decidido coordinar fuerzas y las dos instituciones van a diseñar acciones comunes en los próximos días para seguir en el mes de marzo, ya de manera conjunta, con las acciones de protesta, que desde Fisabio aseguran, serán indefinidas. Entre ambas entidades suman un colectivo de 750 personas, de las que solo 82 profesionales son indefinidos, lo que se traduce en un 89% de contratos temporales.

«No nos conocen, no saben ni qué hacemos, ni quiénes somos, ni les interesa», este fue el consigna más repetido entre quienes participaron en la concentración de ayer. Critican que la ciencia y la investigación no aparezca en las agendas políticas, salvo «para hacerse la foto con nuestros investigadores cuando concluyen algún estudio o descubrimiento relevante», dice Julio Molla. Pero lamenta que no les interese «impulsar medidas que contribuyan a mejorar y a divulgar la labor que hacemos». Quieren dejar claro que la investigación «está aquí y tiene sus propio problemas», su única esperanza es que con el tiempo, «sean capaces de legislar adaptándose a nosotros», porque como reza el eslogan de sus camisetas azules, «sin ciencia no hay futuro».

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