«Para huir del sofoco venimos al centro de mayores, que tiene aire acondicionado»

Usuarios del centro de mayores, ayer. / damián torres
Usuarios del centro de mayores, ayer. / damián torres

Uno de los colectivos más vulnerables opta por refugiarse en terrazas de playa y en instalaciones previstas para ancianos

ALEJANDRO MARTÍVALENCIA.

Las personas mayores son el colectivo más perjudicado por el calor extremo registrado en la Comunitat. Los cambios de temperatura y especialmente el calor afectan principalmente a las personas de tercera edad. Algunas de ellas optan por permanecer en casa amparadas por el aire acondicionado. Sin embargo, otras aprovechan para descansar en las sombras de las terrazas de los bares, disfrutar de la brisa marina o acudir a alguno de los 50 centros de mayores que hay repartidos por Valencia. Ese es el caso de Gabriel Balaguer, presidente del Centro de Actividades de Personas Mayores Canyamelar-Cabanyal, que aseguró ayer a LAS PROVINCIAS que «para huir del asfixiante calor vengo al centro, que tiene aire acondicionado, porque en la calle con este tiempo no se puede estar». Además, afirma que es una costumbre de los ancianos mayores de la zona acudir a este espacio, ya que «en verano se pueden juntar 1.000 personas». Asimismo, explica que las actividades que se realizan en él fomentan que «la gente venga y participe de todo lo que se monta alrededor».

Uno de ellos es Alfonso Rodríguez que afirma que «le tiene pánico a la playa» por lo que el edificio para ancianos «le ha dado vida», especialmente en verano, para refrescarse y evitar «el sofocante calor que hace por la calle». Juan Pardo, contable del edificio, añade que los centros de personas mayores han sido «clave» para refugiarse del aumento de temperaturas. Y es que «todos los ancianos se sienten acogidos aquí porque tratamos bien a la gente y pasan un buen rato en un lugar con aire acondicionado», describe.

Por otra parte, Enrique Millán, director de teatro del centro, explica que «con este tiempo es imposible vivir en el centro de Valencia». De hecho, él reside en una zona de playa, no obstante, asegura que «si viviera en el campo no saldría de casa, me quedaría todo el día con el aire acondicionado puesto». Además, añade que «hace mucho más calor que hace unos años». Para combatirlo aprovecha para acudir a las terrazas de los bares costeros en los que «llega la brisa marina, se puede desconectar con los amigos y se está mucho más fresco que en pleno Valencia».