La Comunitat, entre las cuatro autonomías más afectadas por los grafitis

Servicio de limpieza borrando grafitis de Metrovalencia. /FGV
Servicio de limpieza borrando grafitis de Metrovalencia. / FGV

El transporte ferroviario está en el blanco de esta actividad vandálica y en el último año el coste de limpieza de la FGV subió a 223.000 euros

LUCÍA JULIÁValencia

«No es una expresión artística, sino una actividad delictiva, organizada, vandálica, agresiva y reincidente». Así definen los trabajadores del sector ferroviario a los grafitis. Entre los distintos actos vandálicos, este fenómeno es el principal problema en el ámbito de seguridad, según señalan los operadores agrupados en el Observatorio de Civismo del Transporte Ferroviario. En concreto, en la Comunidad Valenciana, que se encuentra entre las autonomías más afectadas por esta práctica, junto a Cataluña, Aragón y Murcia.

Hace cinco días la Policía Nacional detenía a nueve grafiteros por 105 delitos de daños valorados en 420.000 euros. Los arrestados formaban parte de un grupo que actuaba de forma reiterada en trenes de Valencia, entre otras ciudades.

Pero este acontecimiento no es inusual. Los metros y tranvías de las provincias de Valencia y Alicante sufren anualmente las consecuencias de estas infracciones. Conforme apuntan los datos de la empresa de Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana (FGV), el año pasado se limpiaron 155 grafitis en dichos ferrocarriles, lo que en tiempo se traduce a 1.185 horas de trabajo. Así, el coste económico total de las valoraciones realizadas por la FGV ascendió a más de 223.000 euros.

El tren dañado es retirado del servicio y puede estar inmovilizado entre ocho horas o un par de días

Asimismo, los trenes valencianos de cercanías y regionales de media distancia también pertenecen al grupo de los más perjudicados. Según fuentes de Renfe, cada semana tienen uno o varios grafitis que quitar y el precio de limpieza ronda entre los 300 y 400 euros por metro cuadrado. No obstante, remarcan que estas cifras son sólo estimaciones: «depende mucho del tipo de pintura y del modelo de tren, por lo que no se puede ser exacto».

Además, a estas cantidades hay que añadir otros gastos adicionales. Por un lado, Renfe insiste en el requerido para inmovilizar el vehículo y realizar los traslados de la estación al taller y viceversa. «El tren puede estar parado entre ocho horas o un par de días. Aunque tratamos de limpiarlos en tiempo real in situ, no siempre es posible ya que depende de la gravedad del delito».

Por otro lado, también se invierte en prevención. Las empresas ferroviarias incrementan cada año las medidas de seguridad con cámaras de videovigilancia, vallas, iluminación, personal... La FGV y Renfe coinciden en que estas decisiones están dando resultados y consiguen reducir el número de agresiones recibidas. Sin embargo, las pintadas continúan siendo un problema en la Comunitat, por lo que ambas empresas insisten en la necesidad de denunciar estas actividades que, según remarca el Observatorio de Civismo, del que forma parte la FGV, son siempre ilegales. «Para realizarlas cometen intrusiones en zonas sensibles y violan las leyes de seguridad y los reglamentos de viajeros».

Además del valor económico, dicho vandalismo conlleva perjuicios medioambientales, laborales y sociales. En este sentido, Juan Carlos Murillo, de FGV, alerta de la seriedad de esta tendencia «no sólo por el deterioro material sino también por los riesgos a los que se someten los grafiteros». Entre ellos: electrocución, caídas o atropellos.

Cada año las empresas ferroviarias invierten dinero para incrementar las medidas de seguridad

Los grafitis crecen en España

En España cada día se realizan seis pintadas en vagones de trenes de cercanía. Reparar estos daños le cuesta a Renfe alrededor de 9 millones y medio de euros al año, esto es, más de 26.000 euros al día. Según los datos de 2017, publicados por el Observatorio de Civismo, la incidencia de estos ataques aumentó casi un 60% el año pasado con respecto al 2016. De este modo, el coste para la empresa creció un 75'8%. Asimismo, se incrementó el número de integrantes de los grupos y su grado de planificación y de organización.

Igualmente, los resultados indicaron que la realización de grafitis está asociada con comportamientos violentos como insultos, amenazas y agresiones a los agentes de seguridad. Según la información analizada por el observatorio, otros indicadores de vandalismo crecieron el último año en las estaciones y trenes: roturas de barreras de peaje y robos de material ferroviario.

En la ciudad de Valencia, el delito más reciente tuvo lugar el pasado mes de junio cuando agentes de la Policía Nacional detuvieron a dos jóvenes por apropiarse de baterías de locomotora, valoradas en 15.000 euros, en la base de Renfe de la Fuente de San Luís.

 

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