La Guardia Civil detiene a dos hombres por prostituir a diez menores en Buñol

Un guardia civil registra un mueble en la vivienda del hombre detenido en Buñol. / guardia civil
Un guardia civil registra un mueble en la vivienda del hombre detenido en Buñol. / guardia civil

El juez decreta prisión para ambos pedófilos y los investigadores toman declaración a los niños, la mayoría de ellos residentes del centro de recepción

JAVIER MARTÍNEZ VALENCIA.

La Guardia Civil ha detenido a dos hombres en Buñol por prostituir y abusar sexualmente de diez menores, la mayoría de ellos residentes del centro de recepción de la localidad, tras una investigación que ha durado varias semanas. Uno de los presuntos pedófilos es un jubilado de 62 años, cuya identidad responde a las iniciales G. B., y su arresto causó el miércoles un gran revuelo entre los vecinos.

El otro individuo detenido es un joven marroquí de 23 años y captaba a los menores, ganándose su confianza mediante el ofrecimiento de dinero, drogas y otros objetos para que el jubilado abusara sexualmente de los niños. Los dos hombres arrestados están acusados de los delitos de corrupción de menores, abusos sexuales y tráfico de drogas.

«Vinieron una quincena de guardias civiles y rodearon la casa. Eran las ocho de la mañana. El pueblo estaba muy tranquilo. Cuando entraron en la casa de Gerardo nos quedamos mudos. Aún no sabemos el motivo del arresto, pero sospechamos que hacía algo malo con los menores», afirmó una vecina de la avenida de la Violeta. Y no se equivocó. Según las investigaciones de la Guardia Civil, el jubilado detenido mantenía relaciones sexuales con adolescentes con la ayuda del otro joven arrestado.

«La luz de su habitación la encendía y la apagaba para avisar a los niños. Era la señal que ellos esperaban para subir a la casa», asegura la mujer. Los agentes del Equipo Mujer-Menor (EMUME) de la Guardia Civil de Valencia asumieron el caso tras las primeras investigaciones en el entorno de varios residentes del centro de recepción de menores.

Además de estos adolescentes, otros menores de la localidad podrían haber tenido contactos sexuales con el pedófilo detenido. Los dos detenidos fueron trasladados ayer al juzgado de guardia de Requena después de que la Guardia Civil finalizara la primeras diligencias de investigación.

Tras valorar el atestado policial y las pruebas obtenidas de la prostitución de los menores, el juez decretó el ingreso en prisión provisional de los dos hombres arrestados. Los investigadores del EMUME registraron el domicilio del jubilado en Buñol y se incautaron de ordenadores, discos duros, tablets y teléfonos móviles para buscar pornografía infantil. También le intervinieron documentación y drogas, según informaron fuentes de la Comandancia de la Guardia Civil.

El pasado sábado por la noche, la Guardia Civil detuvo a tres menores del centro de Buñol por un delito de abusos sexuales consistentes en tocamientos a dos niñas. Los hechos libidinosos ocurrieron fuera de las instalaciones, cuando las dos víctimas estaban en un parque con columpios y los tres chicos se acercaron a ellas y, tras una conversación, les realizaron tocamientos.

Las niñas salieron corriendo y sus padres presentaron una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil esa misma noche. Dos de los menores detenidos, un joven de 16 años y otro de 17, fueron puestos a disposición de la Fiscalía de Menores y quedaron en libertad sin medidas cautelares, mientras que el tercero es inimputable porque tiene menos de 14 años.

Prevención de abusos

Según informaron fuentes de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas, los educadores conciencian sobre la prevención de abusos sexuales a los residentes de los centros de menores. El centro de recepción de Buñol adquirió notoriedad el verano de 2017 después de que la Generalitat trasladara a esta población a los menores del centro de Monteolivete tras las deficiencias que presentan estas instalaciones y los casos de presuntos abusos sexuales sufridos por residentes.

Pero algunas reyertas, una supuesta agresión sexual y las denuncias de los propios trabajadores motivó la visita al centro de Buñol del Síndic de Greuges, la Fiscalía de Menores y la Inspección de Trabajo. Los tres organismos hicieron públicas una serie de irregularidades y deficiencias: colillas, restos de comida y platos rotos esparcidos por el suelo, sospechas de consumo de drogas, almohadas manchadas, mobiliario destrozado, olores desagradables, una sala cerrada por una plaga de pulgas y desorden.

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