Un grupo independentista, contra los obispos valencianos en Cataluña

Joan Planellas, nuevo arzobispo de Tarragona. / c. episcopal
Joan Planellas, nuevo arzobispo de Tarragona. / c. episcopal

Una plataforma fuerza el nombramiento de un prelado de Girona mientras tres de la Comunitat dicen no tener problemas, pero guardan silencio sobre la situación

José Molins
JOSÉ MOLINSValencia

El independentismo llega a todos los ámbitos en Cataluña y en esta ocasión el objetivo ha sido la Iglesia. Un grupo soberanista aprovechó un acto eclesiástico para mostrar una pancarta en la que exigía que en la región no se nombraran obispos valencianos ni tampoco aragoneses de Barbastro. El movimiento fue escenificado junto a la catedral de Tarragona el pasado 23 de marzo por muy pocas personas, pero en realidad supuso la punta del iceberg de las presiones que hubo para evitar que un prelado aragonés se convirtiera en arzobispo de la ciudad tarraconense. Finalmente el elegido el pasado sábado fue el gerundense Joan Planellas, con un historial claramente defensor de la causa independentista.

Actualmente hay tres obispos de la Comunitat en Cataluña. En su entorno se asegura que nunca, desde que accedieron al cargo, han tenido ningún problema por ser valencianos y no enmarcarse en la ideología nacionalista. Pero todos prefieren guardar silencio, en especial el Arzobispado de Valencia, que no quiso aportar ningún detalle a este respecto. En las tres diócesis catalanas dirigidas por valencianos se expresa que aunque el independentismo es un problema muy evidente en la calle, los fieles nunca han mostrado reacciones contrarias al lugar de nacimiento de los prelados.

En Tortosa el obispo es el valenciano Enrique Benavent. Se trata de la sede episcopal más cercana a la Comunitat, pero también está en la misma provincia donde se ha producido el origen de toda esta polémica, Tarragona. Lleva en el cargo desde el 17 de mayo de 2013, cuando lo nombró el Papa Francisco, y antes había sido Obispo Auxiliar de Valencia durante nueve años. Es además el presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe desde marzo de 2017.

Benavent es uno de los tres valencianos que, pese a no haber tenido hasta ahora problemas, está en el punto de mira de este grupo independentista, que apuesta por extender la fidelización de la ideología secesionista desde la religión y no aprueba que haya prelados de otras comunidades. «Ni de Barbastro ni valencianos, queremos buenos obispos catalanes», señalaba la pancarta de Tarragona, ante numerosos responsables eclesiásticos y políticos. En Lleida el obispo es el alicantino Salvador Giménez, con menos de cuatro años en la diócesis. Antes lo fue de Menorca desde 2009.

En la diócesis expresan que esta plataforma que mostró la pancarta afecta más a la ciudad de Tarragona, y que en Lleida no han tenido problemas en el desarrollo de sus funciones, aunque sí han asistido a actos en el que se exhibieron lazos amarillos fuera del obispado. Y el obispo valenciano más veterano en Cataluña es Agustín Cortés, en Sant Feliu de Llobregat, una escisión de Barcelona, que abarcaba demasiada población. Lleva 15 años en ese destino, y antes fue el prelado de Ibiza durante seis años.

La plataforma religiosa soberanista consiguió que sus movilizaciones surtieran efecto con el nombramiento de Planellas. El nuevo arzobispo electo de Tarragona ha sido en los últimos años párroco en varios municipios de la zona del Empordà, en el santuario de la Font Santa, Jafre, Garrigoles, Colomers, Foixà, Rupià, La Sala, La Tallada y Marenyà, localidades en las que ha dejado patente su cercanía a la ideología independentista.

Precisamente en Jafre tuvo un enfrentamiento con vecinos al permitir la colocación de una estelada en el campanario de la iglesia en varias ocasiones. «Nos dijo que si no nos gustaba el pueblo, que había otros. Y que si no nos gustaba la bandera, que pusiéramos la española en nuestro balcón», señaló el dramaturgo Albert Boadella a El Español, ya que el párroco se enfrentó al actor y a su mujer, quienes le acusaban de utilizar la iglesia con fines políticos y no religiosos.

La designación de Planellas frenó la del obispo de Barbastro, Ángel Pérez, que era el favorito para acceder al cargo, lo que hubiera provocado una mayoría de prelados de otras comunidades respecto a los catalanes. Lo que ponía en peligro la difusión de la causa soberanista en la iglesia, motivo por el que se inició la presión escenificada por esta plataforma y que ha tenido éxito, ya que el Vaticano se decantó por el gerundense. Planellas sustituye en el cargo a Jaume Pujol, que presentó su renuncia después de una serie de escándalos relacionados con abusos sexuales a menores cometidos por religiosos del Arzobispado tarraconense.

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