«La gente iba corriendo por la zona de aterrizaje»

«Sentimos mucho miedo porque la cabina se llenó de humo muy rápido. Al salir no tuvimos ningún tipo de información. Éramos como 300 personas y sólo había tres trabajadores para atendernos, además, la persona del aeropuerto no hablaba inglés. Al salir del avión cada uno hacía lo que podía, la gente iba corriendo por la zona de aterrizaje, algunos icluso con las maletas. Quería coger el avión de las 14 horas, pero llevo desde primera hora en la cola con mis dos hijas y a la una del mediodía todavía no tengo pasajes. Esto es un desastre en todos los sentidos y lo peor es que nadie nos da explicaciones».