La falta de plazas castiga un año más a la enseñanza concertada en la Comunitat Valenciana

Estudiante durante una clase en un colegio concertado. / josé ramón ladra

El 60% de los niños que no entraron en el colegio preferido por sus padres habían optado por uno privado sostenido con fondos públicos

JOAQUÍN BATISTA VALENCIA.

El jueves empieza la admisión de alumnos. Unas 40.000 familias tendrán que elegir colegio para sus hijos nacidos en 2016, los que llegan al primer curso del segundo ciclo de Infantil, la puerta de entrada más habitual al sistema educativo y por tanto el nivel en el que se ofertan casi todas las plazas.

Como sucede desde hace décadas, será más complicado acceder como primera opción a un colegio concertado que a uno público. Es la ley de la oferta y la demanda. Los primeros tienen menos plazas para ponerlas a disposición de las familias, pues al fin y al cabo suponen menos de un tercio del sistema educativo -es la red pública el eje básico para la prestación del servicio-, y esto provoca que sean incapaces de absorber toda la demanda que generan.

En cuanto a las preferencias de las familias, para hacerse una idea sirven los datos de la ciudad de Valencia, donde sus aulas están más llenas que las públicas en 20 de los 21 distritos. Y en todos los municipios con más de 30.000 habitantes, hábitat natural de la escuela concertada, esta presenta unas ratios de ocupación superiores.

La inmensa mayoría de las familias que desean una escuela pública consiguen acceder

La cuestión de la planificación escolar, la que determina las plazas escolares existentes, ha estado presente en la campaña electoral. La apuesta por la enseñanza pública para cubrir necesidades de escolarización del PSPV, Compromís y Podemos seguirá marcando la política educativa, frente al mensaje defendido por los principales partidos de la oposición de planificar teniendo en cuenta la demanda social. O lo que es lo mismo, creando más plazas públicas o concertadas allí donde sean más solicitadas.

Los números de la última admisión (2018) avalan la idea de que resulta más complicado entrar en el colegio preferido por la familia si este es un concertado y que es más fácil hacerlo si el deseado es un público. El proceso que ahora comienza no tienen por qué repetir estos datos, aunque por mucho que haya bajado la competencia por la menor natalidad es casi imposible que se recorten demasiado las diferencias.

Según los datos facilitados por la Conselleria de Educación, de las 13.290 solicitudes de familias que tenían un colegio concertado en la primera opción de la instancia (la que marca la preferencia de los padres, el más deseado), consiguieron acceder 10.863, el 81,74% del total. Esto implica que el 18,26% no lo hizo, siendo admitidos los niños en centros seleccionados en las sucesivas opciones, fueran públicos o concertados. En el peor de los casos, se quedaron para la fase de escolarización de oficio. Otras 25.770 solicitudes pedían en la primera opción un público y llegaron a buen puerto 23.999, el 93,13%. En este caso no accedieron al preferido el 6,87% de estas familias. Dicho de otra forma, casi uno de cada cinco padres que querían determinado centro privado concertado no accedió al mismo, situación que en la pública afectó a una de cada diez peticiones.

En datos absolutos, fueron 4.198 solicitudes las que no cumplieron el primer objetivo: en 1.771 la escuela pública era la prioridad absoluta de la familia y en 2.427 era la enseñanza concertada, casi el 60% del total. Por tanto, hubo más niños que se quedaron fuera en el segundo caso, pese a que esta red es mucho más pequeña que la de titularidad de la Generalitat, pues no llega al 30% del total de matriculados desde Infantil hasta Bachillerato.

Además, tras el cambio del decreto de admisión propiciado por el Botánico, el centro seleccionado como primera opción sí indica la preferencia máxima de las familias, pues ya no se aplica, como sucedía antes, ningún criterio de prioridad en el acceso, como sucedía con el PP. Por ejemplo, entraba antes un niño que había elegido un centro en primera opción que otro que lo había seleccionado como la segunda aunque este sumara más puntos que el anterior. Esto hacía que muchas solicitudes se rellenaran no pensando tanto en el colegio deseado sino en el que había posibilidades reales de acceder. Con la norma actual no hay ninguna priorización, sólo cuenta la baremación, por lo que las opciones son las mismas al dar lo mismo que se elija un centro en la primera o en la cuarta fila de la instancia.

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