El mar da la estocada final a la Goleta y engulle la última aportación de arena

La playa de Tavernes pierde los 1.800 metros de áridos colocados antes del verano y deja a merced del oleaje todas las viviendas de la costa

ÓSCAR DE LA DUEÑA

tavernes. El temporal de ayer viernes fue letal para la playa de la Goleta de Tavernes. El mar embistió con fuerza contra este castigado tramo del litoral de la Safor y arrasó con la poca arena que aún quedaba. Los áridos que se conservaban en la costa vallera fueron aportados el pasado mes de mayo. Un trabajo de Demarcación de Costas trasladó 1.800 metros cúbicos de arena para hacer frente al verano.

La virulencia del mar durante los días de gota fría ha hecho mella en la Goleta. Este jueves la playa de Tavernes ya presentaba un aspecto muy delicado, tras perder casi toda la arena y ver como el agua arrastraba todo tipo de pasarelas y enseres de su mobiliario.

Pero las primeras horas de la jornada de ayer dieron la estocada final a esta playa. «Tantos días de temporal marino han acabado con toda la arena. El jueves aún quedaba algo, pero ya no. La Goleta ha perdido toda la arena», reconoció ayer el edil de Tavernes Josep Llàcer.

Esto supone que esta playa vuelve a ser la más frágil de la Safor y deja a varias viviendas a merced de un mar furibundo. Llàcer remarcó que esta situación pone de manifiesto «una vez más» la necesidad de buscar soluciones definitivas a este tramo de playa.

Durante la jornada de ayer, donde más llovió en la Safor fue en Barx y en Palma de Gandia, con 41 y 30 litros respectivamente a última hora de la tarde. En Palma hubo que cortar caminos, entre ellos el acceso al río, para evitar incidentes ante el aumento del caudal. En Xeraco se pusieron en marcha las turbinas del Ayuntamiento para desaguar algunos caminos del marjal, para impedir que el agua acumulada lleguara a parcelas y dañara los cultivos.

En Almiserà el gobierno local se vio obligado a cerrar uno de los caminos que dan acceso a esta población, ya que la crecida del río Vernissa, afluente del Serpis, lo había anegado.

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