«Estaba en estado de pánico y lleno de sangre»

El lugar donde el joven colombiano acuchilló a un viandante. / Juanjo Monzó
El lugar donde el joven colombiano acuchilló a un viandante. / Juanjo Monzó

La empleada de una panadería evitó que el hombre apuñalado en el cuello se desangrara al taponar la herida con una toalla | La policía investiga si el joven que acuchilló a un viandante en el centro de Valencia eligió a su víctima al azar tras sufrir un brote psicótico

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

Cualquier persona que anduviera por la calle Guillem de Castro sobre las cuatro y media de la tarde del miércoles podría haber recibido la cuchillada en el cuello. El agresor no conocía a su víctima y la eligió al azar tras sufrir un brote psicótico, según las primeras investigaciones policiales.

Los violentos hechos tuvieron lugar en el cruce de las calles Guillem de Castro y Ángel Guimerá, a escasos metros de la Jefatura Superior de Policía de Valencia, cuando un hombre de 53 años caminaba por la acera y fue acuchillado por la espalda de forma sorpresiva por un joven colombiano con sus facultades mentales perturbadas.

Como ya informó ayer en exclusiva LAS PROVINCIAS, el agresor fue detenido poco después por la Policía Nacional con la colaboración de varios vecinos. Uno de ellos lo siguió a cierta distancia para informar a la policía de su itinerario de huida. El autor de la cuchillada no corrió cuando la víctima se giró tras recibir el corte en el cuello. Tiró el arma al suelo y siguió andando como si no hubiera ocurrido nada.

Una empleada de una panadería fue la primera persona que auxilió a la víctima tras escuchar sus gritos. Erika B. salió a la calle con una toalla, taponó con la prenda la herida y ejerció presión con sus manos hasta que llegó el SAMU. La rápida actuación de esta joven rumana evitó que el hombre se desangrara. También le ayudaron en los primeros auxilios una policía que llegó poco después y una médica que pasaba por el lugar.

«El pobre hombre estaba en estado de pánico y lleno de sangre. Iba a quitarme el delantal para taparle la herida, pero una clienta sacó una toalla de su bolso», explica Erika. «Yo presionaba fuerte el cuello porque no quería que se desangrara, y él dijo que le estábamos agobiando. Tenía que hacerlo. La médica me dijo que no dejara de apretar», añade la dependienta.

Tras sentar al hombre en la silla de un bar cercano, las tres mujeres trataron de tranquilizarlo y le dieron ánimos. «Él preguntó varias veces por la ambulancia. Tenía miedo. La médica le tomó el pulso y no paramos de hablar con él. Estaba muy preocupado», afirma Erika. Mientras esperaban la llegada del SAMU, la policía le preguntó si conocía a su agresor. La víctima contestó que no sabía quién era.

Después de varios minutos que parecían horas, los sanitarios estabilizaron al herido y lo trasladaron al Hospital General, donde ayer continuaba ingresado «con pronóstico reservado», según informaron fuentes médicas. El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional asumió la investigación del caso y se hizo cargo del detenido.

Un brote psicótico podría ser la causa de la violenta reacción del joven arrestado como presunto autor de un delito de asesinato en grado de tentativa. Los primeros policías que llegaron a la calle Guillem de Castro encontraron el cuchillo en el suelo a escasos metros de la víctima.