Editores de libros de texto dicen que las presiones denunciadas son antiguas

El presidente de Anele señala que los casos que citaron la semana pasada se produjeron antes de 2001, cuando existía una supervisión previa

EP/EFE/R. V.MADRID.

El presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros de Enseñanza (Anele), José Moyano, defendió ayer que su gremio no recibe presiones políticas para incluir o modificar contenidos en los libros desde hace por lo menos 18 años. Moyano se desdecía así de la denuncia que tanto él como el director de la Federación de Gremios de Editores de España, Antonio María Ávila, realizaron hace una semana cuando acusaron a todas las comunidades de presionar a los editores.

Ayer, sin embargo, precisó que se trata de ejemplos de «una época muy remota», según declaró tras reunirse con la ministra de Educación en funciones, Isabel Celaá, que le convocó junto a Ávila al día siguiente de las declaraciones. Entonces advirtió de que en Cataluña se les pidió que no hubieran referencias sobre los Reyes Católicos o que en la Comunitat se les instó a eliminar un manual que defendía que el valenciano era un dialecto del catalán. Como informó LAS PROVINCIAS entonces, en este caso la petición era antigua, previa a los actuales gestores.

«Aprovecho para decir que la mayoría de los ejemplos que han creado tanta polémica son de una época muy remota donde se tenía que pasar una supervisión previa, antes del año 2001, muy lejana en el tiempo», dijo ayer Moyano. El jueves pasado, en cambio, según Europa Press, habló de un caso de 2019 sobre un libro de FP que debía adaptarse a la «realidad autonómica» pese a versar sobre cajas de cambio de vehículos.

Los editores querían ejemplificar la dispersión normativa que afecta a los manuales escolares

Sí es cierto que los editores pusieron los ejemplos para ilustrar la cantidad de manuales distintos que deben elaborar para adaptarse a las diferentes normativas autonómicas que afectan a los contenidos. De hecho, todas las regiones completan los currículos oficiales que marca el ministerio.

Por su parte Celaá defendió que no hay adoctrinamiento y dijo que se intentará buscar un acuerdo sobre el currículum en la nueva ley.