Los editores denuncian presiones para cambiar contenidos de libros de texto

Un librero revisa manuales escolares en su negocio. / j. m. lópez
Un librero revisa manuales escolares en su negocio. / j. m. lópez

Los libreros aseguran que en anteriores legislaturas se pidió variar un manual para evitar que el valenciano apareciera como dialecto del catalán

A. SOTO/J. BATISTAMADRID/VALENCIA.

La patronal de los editores de libros de texto (Anele) alertó ayer de las «presiones» que padecen por parte de todas las comunidades para incluir contenidos regionales en los manuales. Según explicaron desde la organización, es una consecuencia de que actualmente haya 33.222 libros de texto diferentes sólo en soporte de papel para ajustarse a las exigencias de cada autonomía, tanto en idiomas como en contenidos. Cabe recordar que los currículums, pese a tener puntos en común, son desarrollados y complementados por las administraciones.

«Cada comunidad tiene su manía, y es una falta de respeto a la libertad de cátedra. Presionan consejeros, viceconsejeros y directores generales, pero no lo hacen por escrito, lo hacen en reuniones. Dicen cosas absurdas», según indicó el director general de la Federación de Gremios de Editores de España, Antonio María Ávila, durante la presentación del informe anual sobre el precio de los libros de texto, acto en el que compareció junto al presidente de Anele, José Moyano.

Preguntados por ejemplos de este tipo, Ávila dijo que en Cataluña querían que se hablara de «Wilfredo el Piloso y no el Velloso (Conde de Barcelona en el siglo IX) y no de los Reyes Católicos, o que se aludiera a la corona catalanoaragonesa, un término que en la Edad Media no existía y que no se ha utilizado hasta el siglo XX». En el caso de Canarias, continuó, se les pidió que desaparezcan los ríos porque no son importantes en las islas, y en la Comunitat se quiso censurar un libro del fallecido Fernández Lázaro Carreter, exdirector de la Real Academia de la Lengua, que decía que el valenciano era un dialecto del catalán. En cuanto a Castilla-La Mancha, se exigió que un libro sobre las cajas de cambios de los vehículos se adaptara a la «realidad autonómica».

«Políticos de Cataluña quieren que hablemos de Wilfredo el Piloso y no de los Reyes Católicos»

En declaraciones a LAS PROVINCIAS, Moyano, que es el que tiene interlocución directa con los responsables autonómicos y que compartió estas «anécdotas» con Ávila, explicó que el caso valenciano -vivido por él mismo- es antiguo y no se produjo con los actuales mandatarios. De hecho, desde la conselleria mostraron su extrañeza sobre el ejemplo descrito y defendieron que no se interfiere en la elaboración de materiales. «Han sido ejemplos vividos en diferentes años que demuestran las consecuencias de la alta diversificación curricular», dijo.

Según Anele, cada año se publican unos 150 textos normativos que afectan a los manuales -en la Comunitat han contabilizado hasta 37 desde 2017- algo que provoca una «dispersión de contenidos que va contra la igualdad de los estudiantes», dijo Ávila. «Los editores queremos hacer materiales adecuados, pero también tenemos que cumplir con los criterios que establece cada comunidad», añadió Moyano.